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jueves, 29 de julio de 2021

Relato BDSM de prisionero X, Amor y libertad

Os dejo aquí un relato de prisionero X. Ya habeis leido otros articulos de el, os dejo unos enlaces abajo, por si los quereis releer. Me encanta como escribe, pero tambien la cercania que transmite. Naturaliza el BDSMk, algo de lo cual es mérito mio, y me encanta que sea asi. Estoy seguro que disfrutaréis del relato, casi tanto como lo he echo yo. Ambos lo hemos revivido, el cuando lo escribia y yo cuando le di la revisión y lo estaba subiendo. Y a ambos, nos latia algo mas que el corazón. Es el relato ideal, para celebrar con posteridad y con vosotros el 24/7 el día del BDSMk. Y es que esto es el BDSM, un vínculo, una relación, y todo lo demás es consensuable.

 

 

 

 

El amor en todas sus formas

Miré de nuevo el reloj, incrédulo, nervioso. Habían pasado ya 15 minutos y la cosa parecía ir en serio. “Como mínimo vas a pasar una hora ahí dentro”. Sus palabras resonaban en mi cabeza mientras empezaba el proceso de asumir que no era un juego. No le había creído, realmente pensaba que estaba jugando conmigo y que en no más de 10 minutos volvería para sacarme de allí. Pero no. Oía el ir y venir de vecinos en el edificio, pero ni rastro de Él. Con el bozal bien ajustado en mi cabeza, y una camisa de fuerza de cuero negro (una de las mayores fantasías de toda mi vida), encerrado en una jaula metálica con la única compañía de aquel reloj que se movía lento, severo. ¿Realmente no va a venir? ¿Y si quiero salir de aquí? Empecé a mover los brazos para comprobar, una y otra vez, que no había escapatoria. Miraba la puerta de la jaula, el candado, sentía el bozal cada vez con más fuerza, bien sujeto al cuello y totalmente imposible de desabrochar. Sin poder usar las manos, con la certeza indiscutible de que no saldría de allí hasta que el Amo volviese a liberarme. 


Creo que hasta ese momento no había experimentado de verdad la crudeza del bondage. Se me hacía eterno el tiempo que tenía por delante y durante unos segundos sufrí una ráfaga de emociones cercanas a la frustración, porque no sólo no había escapatoria posible, sino que tampoco tenía a quien suplicarle. Completamente indefenso, a su merced, y sin ninguna opción, aquel efímero golpe de efecto marcado por la ansiedad y el agobio dio paso a una inmensa felicidad, a un estado de paz indescriptible como pocas veces había sentido. De pronto asumí mi situación y simplemente la acepté, me rendí. Y una vez que te rindes dejas de pelear contra lo imposible y estás listo para saborearlo, para dejarte llevar y esperar que sea el Amo el que dirija tus pasos durante los 10, 20, 50 o mil minutos que vengan por delante. Ya no es decisión tuya, ya no está en tus manos – que ni siquiera puedes mover libremente o ver, por lo que es inútil que gastes energías. No pienses, no hace falta. No te esfuerces, no vas a conseguir nada. 


Acomodé la espalda en el fondo de la jaula y estiré las piernas con cuidado, apoyando ligeramente la cabeza en los barrotes con la precaución suficiente para que la correa no me dejara marca en el cuello. Suspiré varias veces, respiré hondo y llegué incluso a cerrar los ojos. Podría dormirme aquí. Podría vivir así, despreocupado, vencido, triunfal. Saboreando segundo a segundo la paz del que logra haber vivido un sueño, del que arriesga, del que vence sus miedos y se atreve a vivir, a probar, a experimentar, a sufrir, a equivocarse. A crecer. El sumiso asustado y temeroso que vivía en mi cabeza salía ahora a gritos, corriendo entre los barrotes de la jaula feliz, entusiasmado, excitado, liberado de prejuicios, humillado, sometido, esclavizado y rendido a lo evidente. 


Lo que vino después es una profunda reflexión que no hizo más que intensificar ese estado en el que flotaba, a pocos minutos ya de ser liberado de esa dulce tortura que, una vez más, había abierto varias puertas en mi mente. Me sentí profundamente agradecido. Me inundó un sentimiento de gratitud tan fuerte, que notaba los latidos del corazón con fuerza. Quería salir de allí, si, pero solo para tener la oportunidad de postrarme de nuevo a sus pies y darle al Amo infinitas gracias por regalarme momentos como ese, por darme tantas oportunidades de crecer, de conocerme, de experimentar y sentir. Por hacer realidad fantasías, sueños, deseos y necesidades. Y llegado el momento, lo hice.


Salí de la jaula renovado, más fuerte, más feliz, con aquel deseo de complacer, de devolverle una mínima parte de la felicidad que me había brindado. Llevaba casi dos horas encerrado en una camisa de fuerza, y habría pasado mil más. Indefenso, expuesto, y a la vez más seguro y protegido que nunca. En sus manos, las mejores.


Pasé varios minutos en el suelo, atado, mirándole, pensando, eligiendo las palabras, evaluando si era o no correcto lo que pretendía decirle. Y de repete me pareció que lo justo era no poner filtros. Él tampoco los pone cuando te lleva al mismo paraíso. No se merece menos que sinceridad absoluta. Y sí, le miré fijamente, como a Él le gusta, de frente y con los ojos clavados en su mirada, intensa y posesiva. Porque en ese momento no hay nada más que importe alrededor. No existe nada fuera de esas cuatro paredes, soy suyo, le pertenezco en cuerpo y alma, y me entrego a ese estado con una felicidad imposible de describir. 


Y así, en un arranque de valentía, aún con cierta vergüenza en los labios, le confesé eso que daba vueltas en mi cabeza apoyada en los barrotes. “¿Resultaría inapropiado decirle que le quiero? Pues le quiero”. Otra puerta abierta. Otro tabú arrasado. Por supuesto que le quiero, ¿Cómo no voy a quererle? Alguien que te ofrece protección, un placer inmenso, que te cuida, te escucha, te comprende, consuela y mima. Alguien que conoce cosas de ti que nadie sabe, de las que ni siquiera tú eres consciente. Que saca lo mejor de ti, te guía, te aconseja y te empuja a saltar cuando sabe que su red estará lista para evitar daños. Sí, le quiero, estoy profundamente enamorado de mi Amo, de lo que representa, lo que me aporta y me enseña. Y quiero que lo sepa, que se sienta amado, respetado y agradecido. Que sienta mi afecto, mi entrega, que sepa lo importante que es para mí, lo bonito que es crecer a sus pies y arrodillarme ante Él para mostrarle mi voluntad de liberarme en sus manos. 


El amor tiene muchas formas, tamaños y colores. Y lo más bonito de las relaciones humanas es que son únicas, especiales, libres e irrepetibles. No hay dos sumisos iguales, no hay dos Amos iguales. Cuando encuentras a la persona capaz de dar con las teclas que te hacen libre en la sumisión, lo mínimo que puedes hacer es amarle, quererle, desearle, y siempre que tengas ocasión, servirle. Cuento los minutos para volver a hacerlo, para emprender un nuevo viaje con Él de la mano, sentirle dentro en todas sus formas, saborear todo de Él. Es lo menos que puedo hacer para intentar devolverle una milésima parte de la felicidad que recorrió cada centímetro de cuero que mantenía encerrado mi cuerpo, pero más libre que nunca mi alma de esclavo.


Una vez más, Amo, GRACIAS.

 

(Gracias a ti prisionero X por ponerte en mis manos, por abandonarte, y por escribir tan bien. Es una gozada tenerte de prisonero, en mi jaula y en mi vida)

 

Otros articulos de prisionero X

El miedo y el Amo adecuado

Relato de X, Primera sesión 

Relato de X, Primera sesión 2

Relato de X, Confinad

Relato de X, Confinado 2

Relato de X, Dolor y gloria, la relación del dolor y el placer


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martes, 23 de junio de 2020

Relato "Confinado", segunda sesión (escrito por X) 2/2


Oí de nuevo la puerta de la calle, el sonido de las llaves, y volvió a entrar en la habitación. “¿Y si viene con alguien más? ¿De eso iba la historia? ¿Será Él? ¿Su chico? ¡¿Los dos?!”. La incapacidad de ver le da a todo un matiz de riesgo, de incertidumbre. El factor sorpresa siempre está presente. Sé que es un Amo cuidadoso y perfeccionista, pero también que buscará el momento para retarme, para empujar mis límites, para seguir machacando mis esquemas como ha hecho desde que le conozco. No doy nada por supuesto, salvo que es un camino sin retorno, y que la única dirección es hacia adelante. 

Ya fuera del saco, libre de ataduras pero más atado que nunca, vi que había traído comida, bebida… Habíamos hablado de ello por la hora en la que íbamos a vernos, y se había interesado por saber si comería antes o después de la sesión, si iría a trabajar después… Y allí estaba, con una ensalada, dos hamburguesas, algo de zumo y cerveza, y en el suelo un bol de perro, limpio, listo para usarse. Lo vi venir, en realidad, con cierto nerviosismo. Estoy absolutamente dispuesto desde el minuto cero a que me humille como le apetezca, pero una vez más debo vencer la vergüenza, y ser capaz de disfrutarlo sin sentirme en la obligación de pedir perdón por ello. Sí, se sentó delante de mi, me puse de rodillas ante Él y me dio de comer, primero con sus manos, luego a cuatro patas en el bol de perro. Sí, lo disfruté. Sí, fui feliz con sus pies encima mientras comíamos. Sí, me sentí absolutamente liberado al poder disfrutar de ese momento sin complejos; porque sí, me gusta que mi Amo me someta a ese tipo de humillaciones cuando quiera hacerlo, y mi respuesta siempre será la misma: ponerme a sus pies y darle las gracias. 

En esa vorágine de aceptación y superación de vergüenzas conseguí hacer en esta sesión algo de lo que no me habría sentido capaz. De rodillas, delante de Él, me puse a lamer sus botas, y sentí un deseo brutal por poder lamer sus pies. Me armé de valor, y se lo pedí. “¿Puedo quitarle las botas?”, le pregunté. “Claro”. Su respuesta fue un regalo que recibí como un auténtico premio. Me había lanzado, había sido capaz de verbalizar lo que quería hacer, de pedirlo en voz alta, y el resultado era gratificante, placentero, tremendamente enriquecedor. Sí, también eso me gusta. Sí, me gusta lamer los pies del Amo. 

Al llegar al final, y a punto ya de vestirme para irme a trabajar, me preguntó si tenía especial interés en correrme o no era imprescindible. Hasta en eso va por delante, hasta para eso es diferente. Porque correrme o no depende de muchas cosas, depende de Él, pero no es un fin, no es el objetivo de todo esto ni el destino de este viaje alucinante. Como mucho es un instrumento, un recurso más del que dispone y que puede manejar a su antojo. No era la primera vez que imaginaba saliendo de su casa sin correrme, con la polla encerrada en una jaula de castidad, con la prohibición expresa de tocarme. Correrme o no, también está o quiero que esté en sus manos. Y si Él lo hace o no, será también porque le apetezca, al principio, al final, o cuando lo vea conveniente. Una, o dos, o las veces que lo entienda necesario. Y por supuesto, también donde lo encuentre conveniente o divertido, dentro o fuera de mi cuerpo. Ojalá pronto pueda saborearlo, porque eso, como mil cosas más, es otro tabú que ha pulverizado, y que ahora se ha convertido en un deseo que espero se haga realidad pronto, como otros muchos. 

Y los que quedan…




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viernes, 19 de junio de 2020

Relato "Confinado", segunda sesión (escrito por X) 1/2


No era la primera vez que hablábamos de la posibilidad de vernos en un día diferente al jueves, para intentar cuadrar mejor mis horarios y tener más opciones. Me daba la sensación de que no siempre sería igual de fácil conseguir hueco en su agenda, y la espera se me hacía eterna. Ya había empezado, y ahora ya no tenía dudas ni miedo al encuentro, así que quería cerrar fecha cuanto antes. Después de una semana complicada me confirmó finalmente que podíamos vernos un miércoles a mediodía. Iba advertido de que la sala no tenía el mismo aspecto, de que el entorno no era el mismo… Me daba igual. Me pareció incluso interesante ver si el efecto que tenía en mi era el mismo sin ningún adorno, si se podía crear ese “micromundo” en un escenario diferente, a priori más neutral y sin distracciones. 

Lo que hacen los adornos es eso, adornar. Y eso, entendido de la mejor manera posible, implica una predisposición, un contexto que explica lo que está pasando y te facilita una justificación que le da sentido. Curiosamente, descontextualizar un poco la situación le dio un enfoque distinto, ni mejor ni peor, pero con un extra muy interesante que me obligó a estar más en guardia, atento a los pequeños detalles, y a esforzarme más por romper tabúes y barreras y comportarme con una relativa naturalidad.

Llegué nervioso, tanto o más que la primera vez, y de nuevo esa sensación de “allá vamos” al aproximarme hacia su casa. Al decirme que esperase cerca de la puerta se me ocurrieron varias cosas, bien que habría algo que no me esperaba, algún tipo de juego previo, bien que había alguien aún con Él, o simplemente que no había llegado. Esperé con el móvil en la mano, paseando arriba y abajo, impaciente pero confiado. Después de un par de minutos, alguien en quien no había reparado estaba parado un poco más arriba, a unos metros, de pie, mirándome y sonriendo. Interpretaba su sonrisa como un “ahí estás, ahí te tengo”. Creo que disfrutaba de mi nerviosismo, del casi pueril temblor de mi cuerpo, de mi propia inexperiencia y de mi notable necesidad de su educación, protección y cuidado. Vestía ropa con print militar y botas. Definitivamente me gusta más el cuero, pero para mi sorpresa no reparé tanto en el atuendo; lo importante está debajo. Abrazo, saludo… Cuando te saluda lo hace “de verdad”; no solo te saluda, también te está dando la bienvenida a su espacio, te está dejando entrar en su parcela y quiere además que te pongas cómodo en ella.

El lugar parecía diferente, es cierto, la luz, los colores, el ambiente. Mi voz sonaba distinta también. Salía más débil, tímida, tu cabeza te dice que ahora no estás en una mazmorra para una sesión BDSM, sino en una casa, en la sala de estar de alguien… Ya no se trata de ser un esclavo o sumiso en una sesión preparada; ¿lo sigues siendo ahora, lo eres realmente? Esa pregunta me ronda durante buena parte de una conversación inicial, informal, distendida, en la que el Amo se comporta con total naturalidad mientras a mi me cuesta un poco encontrar mi sitio. Lo cierto es que, mis prejuicios y estereotipos aprendidos en el pasado me hacen difícil dirigirme a Él con normalidad, me cuesta acostumbrarme a esa cordialidad, que por otra parte agradezco enormemente, pero que me sigue descolocando. Dudo si debo quedarme de pie, si debo desnudarme o esperar a que me lo diga, si debo arrodillarme (“joder, como me gustaría ponerme a lamer esas botas…”). Estoy casi seguro de que Él valoraría positivamente cualquier impulso proactivo por mi parte, pero sigo torpe en mis reacciones y temeroso en mis movimientos, probablemente en un exceso de prudencia que tendré que moldear con el tiempo, y con su ayuda, seguro. Se que simplemente me tengo que dejar guiar por él. 

Hoy iba a probar algo nuevo, que probablemente le habría comentado en algún momento (“cuidado con lo que le cuentas, no se le escapa nada aunque Él diga que tiene que apuntarlo”), y que nuevamente desmonta alguno de mis esquemas. Veo en el suelo lo que parece ser un saco, y empieza a sacar correas y a preparar lo que parece va a ser un confinamiento diferente. El saco es negro, de tela, parece resistente, y tiene un único cierre con cremallera que va de pies a cabeza. Me tumbo en el suelo, dentro del saco, y empieza a cerrarlo. Antes de cerrarlo por completo me sujeta las muñecas con unas muñequeras de cuero unidas por un mosquetón. Más adelante pensaré que me habría gustado tener aún menos libertad de movimiento, con las manos a la espalda o atadas a ambos lados sin poder juntarlas. Aunque atadas con las muñequeras, tengo bastante movilidad, incluso podría masturbarme (puede que un cepo no hubiese estado de más). Comienza a colocar las correas alrededor, a diferentes alturas, y las va apretando hasta tenerme completamente encerrado en su interior. El Amo lamenta no tener acceso a polla o pezones, ya que el saco no tiene aberturas. Sin embargo, la sensación de indefensión es buena. “¿Estás agobiado?”, me pregunta. Pocas veces he estado más tranquilo en mi vida. La pérdida de control me produce un extraño estado de paz mental. Llega un momento en el que dependes completamente de la persona que te tiene en sus manos, y eso implica que no tienes nada que pensar o decidir, ya lo hacen por ti. Da igual que quieras levantarte, moverte, hacer o no hacer… van a decidirlo por ti, te guste o no. Además, si estás en manos de la persona adecuada, con la certeza de que no va a pasarte nada malo, o en todo caso, que si pasa, no estarás solo, y que Él te va a cuidar. 

Tenerle sobre mi, besarle en esa posición, con su cuerpo encima, sentir sus pies sobre el mio, en
definitiva, estar bajo sus pies tanto física como mentalmente. ¿Agobiado? Lo único que me agobia es tener que salir de aquí. Pasan por mi cabeza muchas ideas, me voy calentando por minutos y a medida que crece la excitación todos los límites, las barreras mentales, van cayendo como naipes en un castillo cuando se abre una ventana y hay corriente. Me retuerzo boca abajo buscando sus botas, y empiezo a lamerlas. Saco bien la lengua, quiero que la vea, quiero que sepa que me estoy esforzando, que lo hago sin timidez, y porque realmente entiendo que estoy en mi sitio, donde quiero estar, donde debo estar. La boca es la parte de mi cuerpo más expuesta en ese momento, y desearía que la utilizara de todas las formas posibles. Ya he probado su rabo, ahora me gustaría poder comerle el culo, huevos… me encantaría pedirle que probase a escupir en mi boca, pero todavía no me atrevo. Me pone cerdo la idea, pero no sé si debo pedirlo, y no sé si estaría dispuesto. ¿Está bien que proponga yo esas cosas? Deberíamos hablar de esto…

Pasa el tiempo, hace algo de calor pero no quiero que me suelte todavía. Merece la pena la sudada, y lo que haga falta. Oigo como busca algo en otra habitación, y estoy seguro de que se le ha ocurrido algo para aumentar la intensidad de la situación. Cubre mis ojos con un antifaz (“mmm necesito hacerme con una máscara”), y se pone algo de ropa. “Bueno, un besito ¿no?”. Coge llaves, chaqueta… ¡se va! Otra fantasía de toda la vida en vivo y en directo. El Amo dejándote atado o encerrado, sin saber a donde va, cuando va a volver, y con la certeza de que te encontrará exactamente en el mismo sitio al volver. Eres su prisionero ahora, y ni siquiera estás en un primer plano, no hay una escena activa, no hay más acción que la del tiempo pasando sin que puedas hacer otra cosa que esperar por Él. No sé exactamente cuanto tiempo pasó, puede que unos 10 minutos, tal vez 15. Al principio me quedé quieto, respirando, esperando, pensando en lo mucho que me había costado llegar hasta allí, y lo mucho que tenía todavía por aprender. Luego empecé a forcejear, quería probar si realmente estaba o no indefenso. Pensé de hecho en lo decepcionante que sería conseguirlo. Busqué con la mano el final de la cremallera para ver si podía bajarla. No lo conseguí. Me revolví hasta cansarme, y luego me rendí de nuevo y seguí esperando, quiero, tranquilo, en paz. 

Por un momento la excitación hizo volar otra vez mi imaginación y mis fantasías más extremas, y pensé de nuevo en tener las manos a la espalda, tal vez encadenado, o dentro de la jaula, amordazado, o con algún tipo de “extra” físico castigándome sutilmente… un plug, algo no muy doloroso pero molesto… Todo llegará, estoy seguro.

Ahi estaba yo, metido en el saco, en medio de la oscuridad, solo, confinado y feliz... 



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martes, 28 de abril de 2020

Relato "dolor y gloria". Sobre la relación del dolor y el placer.



No soy masoca. Nunca lo he sido. No me gusta que me hagan daño ni sufrir, me asusta. Y a pesar de todo, una vez más, todos los esquemas mentales que sustentan la solidez de mis límites van cayendo. Se desmoronan ante la realidad, muy diferente de cualquier idea preconcebida. Y de repente, sigue sin gustarme sufrir dolor, pero descubro en él un instrumento de sometimiento que jamás había experimentado, que de alguna manera genera un extraño estado de satisfacción, que no etiquetaría como “placer”, pero que se acerca mucho.

El primer momento es el de la exposición total; atado, con las extremidades fuertemente sujetas y sin escapatoria posible, se produce esa comunicación tan intensa con el Amo en forma de declaración de intenciones. “Confío en Usted, me pongo en sus manos, me abandono, me entrego, soy suyo”. Un diálogo sencillo, directo, sin posibilidad de leerse entre líneas ni dejar nada a la interpretación. Estás indefenso, y dependes completamente de la persona que ahora controla la situación. En esos primeros instantes aún no forcejeas, porque cada milímetro de cuerda o cuero que sujetan tu cuerpo te provoca un estado mayor de tranquilidad. Cuanto más pierdes la capacidad de decidir, entregada por completo a esa persona en la que confías ciegamente, más sencillo es dedicar el cien por cien de tus sentidos a sentir, a respirar, a notar tu piel en contacto con la cuerda, en contacto con Él. No tienes que pensar, no tienes que elegir; ya lo has hecho, y ahora solo debes dejarte guiar mientras decide qué pasará contigo durante las siguientes horas. Sabes también que no estarás solo, y que a pesar de tu estado de indefensión total estás protegido, a salvo, en buenas manos. Las mejores.

El primer golpe es intenso, por inesperado. Suena como una señal de alarma que de repente lo hace todo más real. Porque duele, porque no puedes evitarlo, porque sabes que después vendrá más, y sospechas además que no hay forma de pararlo ya. Y así es. Después de uno viene otro, y luego pequeñas descargas pellizcan con fuerza diferentes partes de tu cuerpo, primero más separadas en el tiempo, luego más continuas. Llegas a preguntarte por qué has pedido eso, por qué te has metido en ese follón, “¿quién me mandaría?”. El dolor te hace forcejear cada vez con más intensidad. El forcejeo no es un juego, no es postura. Realmente te retuerces buscando escapatoria. Duele, duele y da miedo que duela más, que dure más, que no pare. Te retuerces buscando alivio, gritas, sudas, jadeas, intentas que tu respiración te ayude, y repasas mentalmente cualquier cosa que hayas podido leer sobre como mitigarlo, como hacerlo más llevadero.

Y entonces ocurre. Le buscas con la mirada, aún respirando con fuerza, como queriendo suplicarle algo, que ni siquiera tú sabes que es. Le buscas en busca de ayuda, y sientes mil cosas al mismo tiempo. Te duele, quieres que pare, pero también que siga. No quiero decepcionarle, no quiero ser uno más; quiero que esté orgulloso, estar a la altura, “no te rindas, joder”. Y el Amo te mira, te calma, te alivia. Es quien te causa todo ese dolor, pero también el único que puede aliviarlo, y el que le da sentido. En ese preciso instante encontré buena parte de lo que estaba buscando. Me hice pequeño, inmensamente pequeño, cansado, dolorido, indefenso y asustado, y a la vez, más seguro y protegido que nunca en sus manos. Me sentí más convencido que nunca de que quiero que apriete la cuerda y no me suelte pase lo que pase. En ese momento un trago de su meada es un regalo, lo que jamás pensaste que pudiera ser, porque llega como tiene que llegar, en el momento justo, en el contexto perfecto, como siempre, como todo. Cuando te has roto sientes que tu mente le pertenece, tu cuerpo ya lo hacía, y el viaje es más real y más sincero, porque no le negarías nada. Es tanto lo que te ha dado, tanto lo que has descubierto, que solo deseas poder servirle y demostrarle que estás totalmente a sus pies, ¿dónde mejor?

La resaca del dolor es extraña. La notas en los puntos que más sufrieron, recuerdas lo difícil que llegó a ser en algún momento, y tienes la tentación de decirte a ti mismo que no volverás a pasar por ello. Sin embargo, en el fondo no puedes dejar de pensar en cada vez que dijiste “por favor, Señor” en lugar de “gracias, Señor”, y te imaginas haciéndolo mejor la próxima vez, porque contemplas la idea de que haya próxima vez. Es una locura, pero sonríes y lo aceptas porque una vez más, todo tiene sentido. El dolor abre otras puertas; es un camino difícil, seguramente más duro que ningún otro, pero que ha servido para descubrir un sentimiento genuino, para mostrarme más vulnerable y a la vez más fuerte, seguro, convencido, entregado y sumiso que nunca.

Sigo sin ser masoca. Sigue sin gustarme que me hagan daño porque sí, y me sigue asustando sufrir. No cambia nada de lo que soy o de lo que me define como sumiso y persona. Sin embargo sí que cambia el significado de cada cosa en su contexto. Cambia el resultado y la medida en que algo se convierte en instrumento de algo mucho mayor. Y eso no hace más que confirmarme que estoy en el buen camino, cada vez más cómodo en el lugar que me corresponde, aprendiendo, avanzando, y con ganas de más.

¿Repetiría? Si Él me lo pide, sin dudarlo.



P.D: Este relato ha sido escrito por X. 

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martes, 6 de junio de 2017

Sección nueva mi manada (relatos y vivencias)



He abierto una “nueva” sección. Había muchas personas que me pedían lo mismo que había echo con Gahn o con Ochan o con Pantaleón, y no se puede. Algunos entendían que no se pudiese y otros no. El motivo principal, es que esas personas forman parte de mi leather family o de mi manada. Eso significa que son una relación. 

Por poner un ejemplo, es como si quedas con alguien para ir a ver una película. Y le cuentas, pues vi Titanic, con mi novio, le agarraba de la mano, le besaba en los momentos románticos, incluso le toque el paquete en el momento del coche. Y me dice esa persona con la que voy a ver esa peli “ah yo quiero algo igual”. No se puede porque eso son sentimientos que has desarrollado con tu pareja. Se puede ver esa peli, si, pero no serán los mismos sentimientos. 

Es por eso que de la sección “relatos” he trasladado todos aquellos que pertenecían a estas tres personas a las que considero de mi manada. Abriendo una nueva sección, y poniendo estos y los que vaya escribiendo nuevos. Así quiero evitar esta confusión. Y ayudar mediante esos relatos, a mostraros como son mis relaciones, y a que os sirvan de ayuda para mejorar vuestras relaciones y crecer dentro del mundo BDSM kink. Al igual que a mi me han ayudado y ayudann a crecer aun mas otras personas. Ese es el fin principal de mis relatos. 

Dicho esto, los que me conocen y se han puesto en mis manos, dicen que soy un cabromantico. Un cabrón sádico pero a la vez tierno. Con lo cual pongo toda mi pasión y mi ilusión en mis sesiones. Hago que la persona que se pone en mis manos, no solo sienta sino que aprenda cosas nuevas, que crezca. Y que desee estar de nuevo a mis pies. Yo soy una persona especial, por lo que hago que todas las sesiones sean especiales. 

No obstante si véis alguna práctica conctreta que se haya desarrollado en esas sesiones siempre podéis comentarme que queréis experimentarla. Y yo estare dispuesto a crearla de nuevo para vosotros. Pero no me pidáis sentimientos, que solo tengo con personas que pertenecen a mi manada. 

¿Entonces no te preocupas por los que se ponen en tus manos? Claro que si, desde el primer momento, procuro saber que es lo que les gusta, que pueden aprender, cuales son sus puntos flojos para reforzarlos. Y seguramente, hacer un seguimiento, preocuparme por como les ha ido con tal tema que me han comentado. O respetar su privacidad, si me han comentado que solo quieren relación de las sesiones puntuales, o tienen pareja. Para mi quien se pone en mis manos es alguien único y muy importante. 

SECCIÓN DE RELATOS con 36 artículos
SECCIÓN DE MI MANADA con 38 artículos

domingo, 28 de mayo de 2017

Ser Alfa, llevar las riendas y proteger. Vídeo de gorila


Hace unos días Gahn me pasaba este vídeo formidable. Es la actitud de todo un Alfa. Se llama Chimanuka, es el Alfa de su familia. Da el primer paso, sale entre la selva, y se coloca en la mitad de la carretera, impidiendo que pase el camión. Si nos fijamos vemos como su paso es firme, lento y seguro, y con su cuerpo herguido, va marcando territorio. En contraste de cómo camina su familia, que parece realmente un paseo por el campo. Se ve como él es el que los protege. 

La mirada… al principio otea, ve los potenciales peligros y a la vez dice “ey estoy aquí”. Para después mirar al frente, en línea de donde quiere que su familia pase. No se trata de desafiar a los otros, sino de indicarles, “estoy aquí ¿no queremos problemas verdad?” El alguna vez si mira hacia los miembros de la manada, pero con una actitud hierática. La manada si mira para varios sitios, especialmente los jóvenes. Alguno incluso se atreve a imitar las posiciones del Alfa. 

Es un vídeo de menos de dos minutos, pero que te queda claro de forma directa e ilustrada como tiene que ser un Alfa para con su manada. Mientras lo estaba viendo me acordaba de algunas cosas vividas con Gahn. 



El documental entero “Gorilla Family & Me” lo podéis ver en el enlace del vídeo de youtube, en el canal Oficial de la BBC.

lunes, 8 de mayo de 2017

Sesión de bricosado con Ochan


Los que me conocéis tanto en real como mediante el blog sabéis que me encanta el bricosado. Generar con tus manos un juguete o un mueble, que después vas a usar, lo carga de mas significado, mas ternura y de una energía especial. Lo mismo pasa cuando alguien me regala algo que ha echo el, para mi eso es único, y le pido que grabe su nombre en el, para acordarme siempre de esa persona cuando use ese juguete o aparato.  Lleva un tiempo, una dedicación ofrecida a ti en forma de instrumento. Es estupendo.  Ademas siempre suelo "bautizarlos" usándolos con la persona que los hizo para mi.

En este caso los hicimos juntos, dedicamos un día a rematar un par de juguetes que teníamos en mente, una tabla para juegos con CBT. Para introducir por el agujero los genitales y jugar con ellos, bien sea atándolos, o haciendo trampling, o azotandolos. Teniendo solamente la sensibilidad en los genitales, preservando el resto del cuerpo de ella. Es un aparato estupendo. Después rematamos un cepo, donde poner las manos y la cabeza. Ayuda a tener inmovilizada a la persona. Desde luego con un acabado que me encanta, ese color a "antiguo". Y por ultimo una superficie con enganches para poder atar, tres a cada lado. Con madera de acacia, supersuave, y con unos tonos de grises y marrones que me encantan. 




lunes, 1 de mayo de 2017

Retrato mio por Ochan

Cuando Ochan me dijo que iba hacerme un retrato, la idea me encantó. Uno tiene su vanidad y el echo de sentirse inmortalizado, es una cosa que me atrae y mucho. Y mas sentir que cada trazo lo ha echo una persona con la cual compartes mucho, y en la que en su día estábamos los dos uno dentro del otro. Es mucho mas que un cuadro, es un saber que ha pensado en ti, que ha sentido con cada movimiento de su carboncillo. Es algo único. Sin duda mucho mejor que una foto. De echo tengo fotos fabulosas, y este retrato es el único que tengo colgado en un sitio destacado de casa. Hasta tal punto le gustó que el terminó haciéndose otro cuadro exactamente igual. Una imagen muy hermosa que ambos teníamos colgados en nuestra casa. Una cosa mas en común que nos unía. 

En cuanto me lo dijo, le ordene que hiciese fotos de todo el proceso. Es como ver a un pequeño retoño que crece y se va desarrollando. Y me encantó ver como semana tras semana iba creciendo y tomando forma. El ejecutaba conforme a una idea el Alfa llevando a su manada. Una idea sin duda formidable. Una de las cabezas era el, otra Gahn, y la otra un posible sumiso que pudiese aparecer. Dispuestos a caminar delante del Amo, a servirle y si hace falta a sacar los dientes. Un Amo protector que les cuida, les doma y les dice hacia donde hay que ir. Cada uno con su cabeza propia pero con un mismo cuerpo, cual cancerberos de mi propio Hades. Una imagen como veis fabulosa. 


El regalo fue echo en navidades. Hace ya un tiempo. Junto con el vergajo de toro que tanto andaba buscando. Tapo la cara, porque como sabéis me gusta guardar ese anonimato, pero realmente puedo decir que soy yo. Que es un gran artista. Si bien es cierto, me ha dibujado con mas músculos que los que tengo. Idealizándome en su mente, pero a la vez dando fuerza a la imagen, esa fuerza que representan los músculos es la misma que yo ejerzo sobre ellos. Muchísimas gracias Ochan por este gran regalo. Sello imborrable en el que se plasma una etapa.


martes, 28 de marzo de 2017

La pianista (película)

La pianista, una película que os traigo al blog. La estuve viendo el otro día con Ochan, y creo que tiene puntos muy interesantes. Esta basada en la novela del mismo nombre escrita por Elfriede Jelinek, publicada en 1983 por Rowohlt. La temática de una relación de dominancia madre e hija es recurrente en la autora, por ejemplo en Clara S y Los excluidos.  En el 2001, Michael Haneke, la lleva al cine, con Isabelle Huppert en el papel de Erika y Benoit Magimel en el de Klemmer. Resulto ser un éxito internacional, por lo sobrecogedora y cercana que es el film. 

En este caso la protagonista, Erika es profesora de piano en un conservatorio. Esta totalmente absorbida y dominada por la madre. Hasta el punto que es ella quien la elije los vestidos, y rompe aquellos que le parecen demasiado provocadores y controla sus salidas. La idea de la madre es convertir a su hija en una estrella, que debería brillar con su luz propia y no encargarse de enseñar a otros para que brillen. 

Para escapar de este infierno Ericka, acude a las autolesiones con cuchillas, y al vouyeurismo, con el toque de disfrutar viendo lo que ella misma se niega. Un voyeurismo masoquista. Incluso en una de las escenas en un sexshop, la vemos recogiendo un papel lefado, oliendo y disfrutando de los fluidos de placer de otros. 

En medio de estas “huidas”, acude a dar un concierto en casa de una familia. Allí la acecha
Klemmer, un chico apasionado por la música, que descubre en ella una musa y diosa entre las teclas. La acecha hasta el punto de apuntarse a sus clases del conservatorio. Es entonces cuando nos encontramos la primera escena a duo. Ella ejerce el papel de dómina con el en el baño. Controla en todo momento su orgasmo, le abre la puerta del baño, le somete a ligeras humillaciones, entre las luchas internas y forcejeos mentales con el chaval. Sin duda la escena mas erótica y sensual de la película. 

En la siguiente clase, Erica le entrega una carta y se comporta fríamente con el. El que quiere mas de ella, lo que quiere cualquier joven enamorado. Le sigue a casa, consigue entrar en su habitación y allí tras presión de ella la abren y la leen. Allí aparece descritos sus deseos mas ocultos, entre ellos que la abofetee, someter su voluntad a la del joven, “cuando mas apriete mas me gusta”. Klemmer se asusta ante todo esto, pero entre la sesión del baño y esta, va emergiendo en el el gusanillo por estas cosas. 

Ericka, ante el distanciamiento de Klemmer, va a buscarle al polideportivo donde juega a hokey sobre hielo. Lo acorrala y lo mete en un cuarto de limpieza. Ahí le pide que la haga suya, y ocurre una sesión de sexo mas o menos suave, con un ligero componente de dominación. Es la primera vez que el accede. 

Una noche Klemmer llama a la puerta, y ya no como un cordial amante sino exige que le abra. Al entrar la dice que le esta volviendo loco, que están emergiendo en el locuras que no quiere. Encierra a su madre en una habitación (una de las fantasías de Ericka, y muy morbosa por cierto). Empieza a pegarla, y se le va de las manos, seguramente llevado por la ira y por esa lucha interna. En todo momento le pregunta si así esta bien, por lo que yo no lo consideraría una violación. El problema (aparte del trastorno de ella) es que son deseos de ella, ella también es novata, y se bloquea, son fantasías, pero que no sabe lo duras que pueden ser en la realidad.  Días mas tarde ella se clavará un cuchillo y muere desangrada. 

La película tiene sus puntos eróticos y excitantes sin duda, pero indica también como no hay que
hacer las cosas. A todas luces tocan el tema para llamar la atención, no es una película didáctica. De echo me acuerdo el "¿Pero hay alguien que no este loco?" de Ochan, porque realmente todos los personajes de la película cojeaban de algún sitio (o de varios). Realmente a mi este tipo de películas me molestan, porque aparecemos los que nos gusta el BDSM como perturbados mentales. Al igual que durante decadas hemos aparecido los homosexuales cantando coplas o travestidos, intentando sacar lo mas "morboso y atrayente" para el público y no lo que realmente es mas común. 

La idea de seducir a alguien que no sabe de estos jugos es sugerente. Cuando es sumiso y tu controlas la situación, puede ser muy interesante (si realmente tienes experiencia), pero cuando es al reves, la situación puede volverse realmente peligrosa ya que no sabes a quien vas a despertar. Por eso es importante, aprender, ir poco a poco, poner y respetar limites mutuos, y no correr, ir experimentando. 

jueves, 26 de enero de 2017

Corbata de cuero

 La corbata de cuero es un elemento de distinción en el caballero leather. Asique cuando Ochan vino a Madrid, nos dimos una vuelta, y compramos cuero para hacer diversas cosas entre ellas una corbata de cuero. Se esmeró todo lo que pudo en buscar información. Y lo cierto es que todo ese trabajo dió su fruto. La corbata realmente me encanta, es suave y con un nudo potente, tanto en su significado como en su forma. La usé la noche de año nuevo, para terminar y empezar el año con algo de él. Y tambien con algo de Gahn. La prueba de que está muy bien echa (mejor de lo que sale en la foto) fue que a casi todos los miembros de la familia les encantó. 

En la parte de atrás hay un pequeño recuerdo escrito. Para acordarme siempre quien gasto su tiempo y su cariño en confeccionarla. Sin duda me gusta mucho mas que sea así, que comprada en cualquier tienda. 


domingo, 22 de enero de 2017

Viaje Ochan a Madrid


Me pilló por sorpresa. El mes de Noviembre no iba a poder bajar para verme y en diciembre me ofreció subir a verle a Madrid.  Por fin iba a ocurrir lo que llevaba meses suplicando, dormir con él. Me propuso unas fechas que fui tanteando en el trabajo a ver cual me daban. Entre medias.... le propuse que ya nunca me masturbaría, ya le había prometido no tener sexo con nadie, quedando así mi placer y orgasmo a su entera disposición. En un principio, me dijo que prefería que no, que masturbarse elimina estrés y tiene muchos beneficios y ahora en plenas navidades a la vuelta de la esquina, no podría cumplirlo, ya que terminaría cayendo en la tentación. Que mejor esperábamos a Enero. Soy muy cabezota, es más... en mi día a día de sumiso tengo poco, me gusta tener bajo control todo y a la gente que me rodea, desafío a quién me planta cara. Sólo me siento sumiso de él, queriendo obedecerle en cada momento. Terminó aceptando mi propuesta, pensando que en cualquier momento voy a fallar. Otra petición que le hice, fue que cuando llevásemos un año juntos, marcara sus iniciales a hierro sobre mi piel o en su defecto, tatuarme sus iniciales. Rápidamente, me dijo que eso no lo haría en un año, que ya hablaríamos el tema. Me llevé una pequeña decepción, estoy orgulloso de pertenecerle y quería algo imborrable sobre mi piel que me lo recordase... aunque a día de hoy, no siento que sea necesario, mi mente y corazón me recuerdan continuamente que le pertenezco. Mi mente sólo piensa en él y mi corazón sólo late por él, por mi dueño.

Soy una persona muy cuadriculada y si Ochan es el sumiso que tengo en Málaga, es para vivir nuestra relación allí. Cada cosa en su sitio. No obstante como no le había podido ir a ver, le di el regalo de verme en Madrid. Doy fe de que Ochan es una persona muy cabezota y algo soberbia. Quizás por eso me motiva el que conmigo saque su lado sumiso, aunque como es natural en una persona como el alguna vez de cornazos. Pero para eso estoy yo, para poco a poco ir domando a la fiera. Y que el se vaya liberando. Algunas veces se pasa en exceso, como lo que comentaré de no masturbarse o lo de la marca. Estas cosas son normales, uno cuando esta por primera vez en el bdsm, quiere vivir todo y ya, y mas si eres un impaciente. Y hay que ir marcando los pasos. 
Reconozco que la propuesta de que no se pajease me alagó. Pero también sabiendo que iba a tener un mes complicado (por motivos que el y yo sabemos), no veía conveniente que precisamente en ese momento no se masturbase. Corría el riesgo de enfadarse con su familia y trabajo, y que eso terminase desencadenando de rebote una crisis entre nosotros. Sin poderla solucionar porque no estaba allí. 

Me dieron de descanso los días que él quería. Rápidamente saqué los billetes del AVE, me cayó una regañina por su parte, le parecía que estaba gastando más de lo necesario en un viaje que podía hacer por menos... y sí, tenía razón, pero yo tenía también mis razones, ya dos horas y media me parecen muchas sabiendo que voy en su busca, dos horas y media pensando en sus abrazos, sus besos, sus ojos.... así que seis horas así me parecían una tortura, puede que tenga mi punto masoca... pero no hasta ese punto de aguantar seis horas sabiendo que voy a verlo y sin poder verlo hasta pasado ese tiempo.

Sin duda se llevó un castigo cuando llegó a Madrid. Hizo lo que no le había dicho, asique tubo que aprender a que las cosas se hacen como yo digo. 

El día del viaje, no me dió seguridad de ir a buscarme a la estación. Tendría trabajo y no sabía si le iba a dar tiempo. Caminando por aquellos pasillos largos, lleno de gente, maletas, prisas... muy a lo lejos le vi, había venido a recibir a su geisha, un calor recorrió todo mi cuerpo. Que hace? Se mueve? A donde va? Aceleré el paso y cuando crucé la puerta lo sorprendí intentando esconderse. Me miró con su cara de pillo, me ruboricé y nos fundimos en un cálido abrazo. Fuimos caminando hacia su casa, me fue enseñando Madrid mientras hablábamos de nuestras cosas. Solté la maleta en la guarida del lobo y me sacó a cenar por ahí. Una caña con una tapa enormemente bestial. Luego a casa, donde jugamos un poco el uno con el otro y nos fuimos a dormir abrazados. A las tres de la madrugada, noto como se pega completamente a mi, poniendo su rabo sobre mi culo desnudo. Noto como su miembro va creciendo y entra en mi. Me encantó que me despertara así a esas horas de la madrugada. Sentirlo dentro de mi, sobre mi, su respiración, sus mordiscos... me preguntó que yo a quién pertenecía... a ti, por supuesto, respondí que a él. Me preguntó si le quería, le contesté que sí. Me abrazó fuerte y me digo que él también me quería mientras seguía dentro de mí. me hizo ponerme rojo, pero me sentí profundamente feliz. Fue un momento mágico. Lo único malo de aquello, que no terminó corriéndose. Me encanta cuando me llena de él, me hace saber que ha disfrutado. De la otra forma... no estoy tan seguro.

Yo sabia perfectamente que iba a poder ir, de echo sucedió la ley de Murphy, basta que reserves unas horas para hacer algo, es cuando mas clientes o inoportunidades sucedan. Pero estaba deseando verle. Ultimanente la estación del Ave se esta haciendo el centro de recepción de sumisos. De echo les voy a proponer ya poner una sección aparte para una recepción adecuada jaja. 

No deja de resultarme curioso, como en su relato que me envió el 4 de diciembre, dijese que iba a la guarida del lobo. Y que días mas tarde fuese con Gahn a Londres, y saliese una faceta lobo de mi. No obstante mi faceta de lobo a Ochan se que no le gustaría. La verdad es que doy gracias el poder ser “poliédrico” tener varias caras y que todas ellas sea yo.

Me encanta como describe Ochan las escenas, asique para que añadir nada mas. El peligro de alguien que duerma conmigo es que siempre a las 3, me despierto con unas ganas animales de sexo. Y realmente es cuando he echo las folladas mas cañeras en mi vida. Me encantaba apretarle entre mis brazos, hacer que se sintiese mio de muchas formas... por mis mordiscos, por mis palabras, por mis brazos, y por mis embestidas. 

Es sorprendente como la gran mayoría de la gente, relaciona el correrse con que uno se lo ha pasado bien. Quizás porque son personas muy básicas y el unico placer que han recibido a sido asi. Generalmente lo suelo negar, y correrme yo solo en la intimidad de mi habitación, para asi enseñar a la otra persona a satisfacerme de otras formas y descubrir que se puede disfrutar y mucho, sin eyacular. 

A la mañana siguiente, despertamos abrazados, besos, mimos, caricias... me preparó el desayuno y me llevó a dar una vuelta por Madrid, me presentó a una amiga con la que coincidiríamos en la fiesta esa noche y seguimos de tiendas. Me llevó por sex shops y tiendas fetichistas de cuero. En una tienda a,la que él suele ir, me sorprendió comprándome un anillo para sustituir al anterior de sumiso que me había dado. Me lo estuve probando, ya que tengo unos dedos bastante delgaditos. No me lo dió en ese momento, pero igualmente, se lo agradecí con un bonito beso. Fuimos a comer a un asiático vegano, en el cual recreaban la comida tradicional de restaurantes chinos, una experiencia extraña y sorprendente. Durante la comida me dijo que nuestra historia era muy bonita, que sólo conoce a dos parejas así, una de dos chicos y otra de chico y chica que conoceríamos esa noche en la fiesta. No sé que pasó en mi interior, pero me emocioné mucho, cuando eso me pasa, me da por llorar, luché por no dejar salir las lágrimas. No pude lograrlo y brotaron de mis ojos. Su cara de preocupación... estás llorando? sí, no he podido evitarlo, en su cara se podía leer ¿Que he hecho ahora? le intenté explicar que no había hecho nada, era sólo que me había emocionado al ver que él también veía nuestra historia como algo bonito, romántico y diferente a todas las historias que suele tener. Me cogió de la mano, ahora ya no me miraba con cara de « que he hecho» ahora me miraba con cara de satisfacción y me dijo que esperaba hacerme llorar muchas más veces. Si me hace llorar así, bienvenido sea.

Me encanta preparar el desayuno a la persona que tengo a mis pies, y porsupuesto que me lo prepare el a mi. Ademas teníamos un día duro, el objetivo de esa mañana era llevarle a tiendas fetish, para que viese como son los arneses, prendas de cuero, los sling. Como sabéis a Ochan se le da muy bien el tema de la costura, y le voy a ir encargando cosas. 

Ochan es una persona pesimista y triste, a veces le dan bajones. Y en ese momento me preocupe con el, mas que cara de “que he echo ahora” era... “que coños te pasa ahora por tu cabeza”. Tiene una habilidad especial para cualquier cosa cambiarla en negativo. Es uno de los retos que nos hemos propuesto para este 2017, cambiar eso. 

Una siesta abrazados, una ducha y preparativos para la fiesta. Buscó ropa de cuero para mí. Me estaba vistiendo a su gusto, me sentía como un muñequito de plástico, un Ken, pero era su Ken y esa sensación me encantaba. Al llegar a la fiesta, me enseñó el sitio, arriba era un bar convencional, abajo tenía juguetes sexuales con los cuales torturar. Subimos arriba, intentamos mezclarnos con la gente, pero mis habilidades para hablar no son muy buenas, soy un chico bastante introvertido y me cuesta entablar conversación, así que me dedicaba a escuchar y observar. Conocí a la pareja de chico y chica de la que me había hablado en el restaurante. Muy majos. Luego se presentó otra chica que yo decía, me suena, la conozco... efectivamente... era una amiga de mi mejor amigo, el mundo es muy pequeño. Jaime me decía cuando le gustaba algún chico y yo sentía celos. Alguien se acercó a mi y me dijo, vengo a conocerte. Me pareció gracioso, yo no sabía quienes eran ellos, pero todos ellos sabían quien era yo. Jaime y yo tuvimos una gran complicidad toda la noche, abrazándonos, basándonos, bailando lento juntos. Fue muy bonito. Decidimos irnos pronto para poder aprovechar el día siguiente. 

Hoy tocaba excursión por el retiro, compramos para hacernos un bocadillo y comer allí en plena naturaleza. Me enseñó el parque, el estanque de los patos y de pronto, debajo de una cascada... me puso el nuevo anillo al tiempo que me besaba y me dijo que según una tradición irlandesa, quién se bajo bajo muérdago o cascada, hace que su amor dure para siempre. Eso me encantó, mi Amo quiere que lo nuestro dure eternamente como yo. Fue muy extraño, mezcla de romanticismo y deseo, se me puso muy dura... me tiene completamente loco. Comimos, fuimos de tienda y decidimos volver a casa, descansar y hacer croquetas.

Fue una experiencia muy agradable, cocinar junto a él, me imagino haciendo eso cada día del resto de mi vida y me encanta, nunca me cansaría de eso. Hicimos plátano frito también. Tras la cena, vimos una peli, la verdad que me iba quedando dormido por momentos, esa semana fue dura para mi, turnos dobles, turnos partidos, aperturas, cierres... arrastraba cansancio de toda la semana. Dijimos de jugar un poco, antes quería contestar unos mensajes, me quedé dormido sobre su pecho. Cuando desperté seguía con el teléfono, no sé cuanto tiempo pasó, pero me sentí incómodo al despertar y ver que le prestaba más atención al teléfono que a mí. Mi impulso fue retirarme de su pecho y seguir haciéndome el dormido. Se levantó, fue al baño, apagó las luces para dormir y me abrazó. Le dije que me había quedado dormido, tres horas me dijo él, que había pensado en irse por ahí y dejarme solo en casa, pero que no lo hizo porque eso me haría sentir mal y tenía toda la razón. Me dijo también que no habría mucho interés por mi parte en jugar si me quedé dormido... Nada más lejos de la realidad, pero el cansancio me pudo, mi mala semana, acompañada al cansancio de andar todo el día y el apenas haber podido dormir las noches anteriores por extrañar mi cama, pudieron conmigo y me hicieron perder la oportunidad de disfrutar de él. Esa fue la primera noche que dormí del tirón. Me desperté juguetón, pero descubrí que a él no le gusta jugar por las mañanas. Así que besos, caricias, mimos.... fuimos al rastro, compramos algunas cosas. Hacía mal día. Me dijo que iba a llevarme a una concentración de testosterona... no sabía de que se trataba. Me dió algunas instrucciones de lo que debía hacer y lo que no. Era una concentración, nunca me he sentido tan fuera de lugar en un sitio, no me apetecía nada estar allí, deseaba que terminara pero nunca lo hacía. Acompañado a que él no paraba de mirar a otros y decirme mira ese... uno que nos rondaba y me entraron ganas de pegarle con el paraguas en la cabeza hasta tirarlo al suelo y luego meterle el paraguas por el culo y abrirlo... Estaba muy celoso. No entendía que hacía conmigo si le atraía otro tipo de chicos tan opuestos a mi. De camino a casa, le pedí un favor, que no me dijera cuando le gustaba alguien, que eso me hacía sentir como si me diera una patada en el estómago, como di me sacara el corazón del pecho y lo aplastara con sus botas militares.

He de decir (y el lo sabe) que estar con el teléfono mientras estoy con un sumiso me encanta. Es una forma de cosificarlo. Especialmente si le he dicho que me coma los pies, o me haga alguna cosa. El no tiene que intuir si yo estoy disfrutando, yo le he dado una orden y debe cumplirla sin mas. 

A veces cuesta entender a Ochan. Parece como si no tuviese claro el tipo de relación que tenemos. No es una relación vainilla. Y otras veces lo tiene demasiado claro. Su principal error es pensar y su inseguridad. Un sumiso no tiene que pensar en lo que el Amo quiere, o porque le quiere, puede hacerlo por supuesto, pero tiene que aferrarse a la idea de que si el Amo lo tiene a sus pies es por algo. Y en lugar de tener ese polo de atención en él ponerse en los pies de su Amo, abandonarse. Pero cuando uno es inseguro, es muy difícil ser buen sumiso. Todo lo contrario a lo que podría parecer. 

Volvimos a casa, ya faltaba poco para mi marcha. Comimos algo y luego por fín jugamos un poco. Me sacó algunos juguetes que fue probando conmigo. Me ató con cadenas de pies y manos bocabajo y entró en mi, me hizo más suyo. una vez más no terminó en mi interior, con lo que eso me gusta.  Me encantaba hacerlo retorcer. Se corrió y lo lamí, luego me corrí yo. Ya era hora de la partida, recogimos un poco la. casa. Me acompañó a la estación, compramos una palmera de chocolate, que ahora cada vez que veo una, reconozco en ella un símbolo de nuestro amor. Estuve un rato acariciándolo sentado en una escalera. Nos despedimos en la cola con un beso. Tuve ganas de volver a besarlo, pero ya tenia los ojos vidriosos y no quería que me viese así. Así que entré al vagón contento por el fin de semana tan maravilloso que me había regalado. le confesé con miedo a través de whatsapp el gran amor que siento por él, esperando su regañina. Lejos de regañarme, me dijo que se alegraba de que sintiera eso por él y que él me quería a muchos niveles y que era una gran persona. Me llena mucho esta relación que va creciendo entre ambos, me encanta cuando me dice que presume de mi, me encanta que no entiendan lo que tenemos, para entenderlo, ya estamos nosotros. Te Amo. Koishiteru, Amo.

Y es normal que no lo entiendan, no es una relación BDSM al uso. Por eso he querido compartir esto con vosotros, para que podáis ver otros tipos de relaciones fuera de las convencionales (dentro del BDSM). Ochan es una persona muy especial, de echo dentro de su personalidad se esfuerza lo que puede, y hace a veces mas de lo que haría por otros, por ser un buen sumiso. Si a una persona así, la encajas en un protocolo BDSM clásico, este salta por los aires. De echo, la gran mayoria de reproches que echa en el texto, un Amo convencional, los castigaría, y ni se le ocurriría publicarlo para que todo el mundo viese lo que dice su sumiso. Pero creo que es interesante que aprendáis también de los errores. Espero que poco a poco vayáis viendo como se va domesticando la relación, encauzándolo, a la vez que va creciendo como persona. Educación en positivo. Y todo eso porque te quiero Ochan, y quiero que estés a mis pies durante muchas lunas. Koishiteru.  













viernes, 6 de enero de 2017

Regalos de navidad y reyes, de la leather family

Las fechas navideñas, son fiestas entrañables, y que se caractarizan además por el intercambio de regalos. Como no podía ser de otra manera tenía que preparar regalos para mi leather family. Y se me ocurrió la ingeniosa idea de meterlos dentro de un calcetín y atado por una cadena. Una adaptación bedesemera de los regalos de la navidad. 

Mis regalos eran muy sencillos, camisetas. Quería regalar algo que fuese de igual valor, y por el cual no pudiese dar origen a celos entre Gahn y Ochán. Y la idea vino de Gahn. Quería regalarme una camiseta, y me lo comentó, pero quería que la diseñase yo. Ese fue su regalo la camiseta roja que veis en la imagen, lleva la imagen de un lobo, con un llamador. El lobo es una figura que esta merodeando mucho por la leather family. Esa camiseta servirá mediante unos gestos especiales, llamar al lobo. Evidentemente es un lenguaje que solo entendemos Gahn y yo. 


Visto esto, se me ocurrió generar dos diseños. Ambos con sus nombres impresos. El de Gahn un perro, con un letrero "yo no muerdo, pero mi dueño si". Me parecía un diseño genial para el misticismo y la frescura de Gahn. Estoy deseando verle para darle su regalo. Y para Ochan una camiseta con una gueisha, con unos tonos rojos y rosas que le gustan y muy gótica (siniestra, con calaveras y vampiras). Y efectivamente le encantó. Me envió un vídeo de cuando el abría el regalo. 

Ochan además me ha echo varios regalos mientras que hemos estado en Málaga: turrones echos por él, polvorones, una tarjeta de felicitación muy chula, unos calzoncillos dibujados por él y una corbata de cuero echa a mano. La verdad es que en ese sentido no he tenido queja, han sido unos días muy agradables con el, que ya iremos comentando en el blog. 






Un hombre llamado caballo


Es uno de los clásicos de las películas del oeste de los años 60-70. Pero hay un punto por el que la traigo aquí. Si bien es cierto no es una película bedesemera como tal, si se habla del dolor como parte del "juramento al sol", mediante el cual John Morgan se purifica y logra ser miembro de la tribu de los crows. Algo muy similar al subespace. 

La autora fue Dorothy Johnson, que también escobio otras historias del oeste como "el hombre que mató a Liberty Valance y el árbol del ahorcado. Estuvo dirigida por Elliot Silverstein y ambientada en 1843. Es una historia narrada desde el punto de vista de una tribu india. Recordemos que por aquel entonces estaba luchándose por la igualdad interracial, así como pululaba la cultura Hippie. Esto permite a esta película alejarse de los paradigmas doctrinales de las películas del oeste, y tomar mas precisión etnológica, dentro de una película que sea vendible. 

La tribu que analiza es la de los Siux, posiblemente de las mas legendarias de los EEUU. En los créditos de la película podemos ver un agradecimiento al Smithsonian Institute, al Museo Americano de Historia Natural y a la Libretía del Congreso de los EEUU. Y se comenta que los rituales han sido documentados por cartas y punturas de George Catlin, Carl Bodmer y otros testigos de ls época. Y se comenta que este ritual "el juramento al sol" fue prohibido por el gobierno de los EEUU a finales del 1800. La película esta elaborada para que el argumento de ficción, nos sirva para presentar las ceremonias y las principales instituciones de los siux. 

Morgan es atrapado en una emboscada. Y es echo prisionero mediante hábiles ataduras con cuerdas. Se le marca y ahora es shunkawakan, un esclavo, que es regalado a la madre del cabecilla. Una de la formas de degradación, es mandarle a recoger algodón con las mujeres, es decir, realizar una feminización. En una emboscada, el defiende a las mujeres de unos shoshones, arrancándoles la cabellera. Entonces el es elevado a la categoría de guerrero. Se observa como los niños tocan los cadáveres con la idea de absorber la fuerza de esos guerreros. Tiene un amigo mestizo que a veces le hace las veces de esclavo, que no hace otra cosa que cobijarse bajo lo que el cree que es un Alfa. 

Ahora quiere casarse con Running Deer, que es la hermana del jefe, pero para eso tiene que sufrir y superar la ceremonia del sol. En la cual si la supera se casa con ella, o sino le destierran de la tribu. Tras un proceso de purificación y ayuno, consistente en estar 24h de pié al ritmo del sol. Pasará a ser colgado por los pectorales y elevarle al are para ser expuesto al rigor del sol durante un día, dentro de la choza sagrada tipiwakan. Durante el ejercicio tiene una visión, donde el gran bisonte blanco (animal divino) se le aparece, y le despoja de su atuendo desaciendose de su identidad de hombre civilizado ingles y renaciendo puro como siux.  Este es el punto clave. A el realmente se le induce a un subespace profundo, mediante el cual, en un proceso puramente alquímico se le trasciende el ser. De la misma forma que un sumiso mediante el dolor (u otras prácticas) llega al subespace, y en medio de ese proceso puede ayudarse a aceptar y adentrarse en la espiral de ser sumiso, purificándose. No ya tanto por el dolor, sino por esa entrada al subcosnciente. Cierto es que para estas prácticas hay que tener mucho cuidado, ya que de hacerlo mal, uno puede regresar con "taras" de ese viaje. 


Es un proceso que podríamos encontrar su paralelismo con los procesos del ayahuasca en las culturas andinas, o bien con otras drogas en las culturas hippies de la época de la película. Quizás lo que el autor de la película no cayó (o si porque era una comunidad creciente) que el ambiente bdsm, utilizaba el dolor, tal y como vemos que lo hacían los siux, para llegar a un estado alterado de consciencia y poder a partir de ahí ser consciente de su nueva situación. 

Es solo después de este proceso cuando realmente Morgan se siente integrado en la tribu. Su deseo ya no es volver a Inglaterra, sino aceptar su nuevo rol dentro de la "comuna". Reprochando incluso a Batise (el mestizo del que hable antes) que no hubiese aprendido nada en la convivencia con los siux. El dolor ha echo que sea consciente y acepte su condición. 

Los shoshones, que atacan de nuevo a los siux, llegan a exterminarlos. Pero Morgan se convierte en un "héroe" organizando un contracombate. No se queda con los brazos cruzados como uno mas, sino que su sabiduría de "hombre blanco" la trae a "hombre siux". Es muy importante y enriquecedor, aceptar la sabiduría que traen los sumisos, ya que aunque sean experiencias diferentes son valores añadidos a la relación bdsm.