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jueves, 29 de julio de 2021

Relato BDSM de prisionero X, Amor y libertad

Os dejo aquí un relato de prisionero X. Ya habeis leido otros articulos de el, os dejo unos enlaces abajo, por si los quereis releer. Me encanta como escribe, pero tambien la cercania que transmite. Naturaliza el BDSMk, algo de lo cual es mérito mio, y me encanta que sea asi. Estoy seguro que disfrutaréis del relato, casi tanto como lo he echo yo. Ambos lo hemos revivido, el cuando lo escribia y yo cuando le di la revisión y lo estaba subiendo. Y a ambos, nos latia algo mas que el corazón. Es el relato ideal, para celebrar con posteridad y con vosotros el 24/7 el día del BDSMk. Y es que esto es el BDSM, un vínculo, una relación, y todo lo demás es consensuable.

 

 

 

 

El amor en todas sus formas

Miré de nuevo el reloj, incrédulo, nervioso. Habían pasado ya 15 minutos y la cosa parecía ir en serio. “Como mínimo vas a pasar una hora ahí dentro”. Sus palabras resonaban en mi cabeza mientras empezaba el proceso de asumir que no era un juego. No le había creído, realmente pensaba que estaba jugando conmigo y que en no más de 10 minutos volvería para sacarme de allí. Pero no. Oía el ir y venir de vecinos en el edificio, pero ni rastro de Él. Con el bozal bien ajustado en mi cabeza, y una camisa de fuerza de cuero negro (una de las mayores fantasías de toda mi vida), encerrado en una jaula metálica con la única compañía de aquel reloj que se movía lento, severo. ¿Realmente no va a venir? ¿Y si quiero salir de aquí? Empecé a mover los brazos para comprobar, una y otra vez, que no había escapatoria. Miraba la puerta de la jaula, el candado, sentía el bozal cada vez con más fuerza, bien sujeto al cuello y totalmente imposible de desabrochar. Sin poder usar las manos, con la certeza indiscutible de que no saldría de allí hasta que el Amo volviese a liberarme. 


Creo que hasta ese momento no había experimentado de verdad la crudeza del bondage. Se me hacía eterno el tiempo que tenía por delante y durante unos segundos sufrí una ráfaga de emociones cercanas a la frustración, porque no sólo no había escapatoria posible, sino que tampoco tenía a quien suplicarle. Completamente indefenso, a su merced, y sin ninguna opción, aquel efímero golpe de efecto marcado por la ansiedad y el agobio dio paso a una inmensa felicidad, a un estado de paz indescriptible como pocas veces había sentido. De pronto asumí mi situación y simplemente la acepté, me rendí. Y una vez que te rindes dejas de pelear contra lo imposible y estás listo para saborearlo, para dejarte llevar y esperar que sea el Amo el que dirija tus pasos durante los 10, 20, 50 o mil minutos que vengan por delante. Ya no es decisión tuya, ya no está en tus manos – que ni siquiera puedes mover libremente o ver, por lo que es inútil que gastes energías. No pienses, no hace falta. No te esfuerces, no vas a conseguir nada. 


Acomodé la espalda en el fondo de la jaula y estiré las piernas con cuidado, apoyando ligeramente la cabeza en los barrotes con la precaución suficiente para que la correa no me dejara marca en el cuello. Suspiré varias veces, respiré hondo y llegué incluso a cerrar los ojos. Podría dormirme aquí. Podría vivir así, despreocupado, vencido, triunfal. Saboreando segundo a segundo la paz del que logra haber vivido un sueño, del que arriesga, del que vence sus miedos y se atreve a vivir, a probar, a experimentar, a sufrir, a equivocarse. A crecer. El sumiso asustado y temeroso que vivía en mi cabeza salía ahora a gritos, corriendo entre los barrotes de la jaula feliz, entusiasmado, excitado, liberado de prejuicios, humillado, sometido, esclavizado y rendido a lo evidente. 


Lo que vino después es una profunda reflexión que no hizo más que intensificar ese estado en el que flotaba, a pocos minutos ya de ser liberado de esa dulce tortura que, una vez más, había abierto varias puertas en mi mente. Me sentí profundamente agradecido. Me inundó un sentimiento de gratitud tan fuerte, que notaba los latidos del corazón con fuerza. Quería salir de allí, si, pero solo para tener la oportunidad de postrarme de nuevo a sus pies y darle al Amo infinitas gracias por regalarme momentos como ese, por darme tantas oportunidades de crecer, de conocerme, de experimentar y sentir. Por hacer realidad fantasías, sueños, deseos y necesidades. Y llegado el momento, lo hice.


Salí de la jaula renovado, más fuerte, más feliz, con aquel deseo de complacer, de devolverle una mínima parte de la felicidad que me había brindado. Llevaba casi dos horas encerrado en una camisa de fuerza, y habría pasado mil más. Indefenso, expuesto, y a la vez más seguro y protegido que nunca. En sus manos, las mejores.


Pasé varios minutos en el suelo, atado, mirándole, pensando, eligiendo las palabras, evaluando si era o no correcto lo que pretendía decirle. Y de repete me pareció que lo justo era no poner filtros. Él tampoco los pone cuando te lleva al mismo paraíso. No se merece menos que sinceridad absoluta. Y sí, le miré fijamente, como a Él le gusta, de frente y con los ojos clavados en su mirada, intensa y posesiva. Porque en ese momento no hay nada más que importe alrededor. No existe nada fuera de esas cuatro paredes, soy suyo, le pertenezco en cuerpo y alma, y me entrego a ese estado con una felicidad imposible de describir. 


Y así, en un arranque de valentía, aún con cierta vergüenza en los labios, le confesé eso que daba vueltas en mi cabeza apoyada en los barrotes. “¿Resultaría inapropiado decirle que le quiero? Pues le quiero”. Otra puerta abierta. Otro tabú arrasado. Por supuesto que le quiero, ¿Cómo no voy a quererle? Alguien que te ofrece protección, un placer inmenso, que te cuida, te escucha, te comprende, consuela y mima. Alguien que conoce cosas de ti que nadie sabe, de las que ni siquiera tú eres consciente. Que saca lo mejor de ti, te guía, te aconseja y te empuja a saltar cuando sabe que su red estará lista para evitar daños. Sí, le quiero, estoy profundamente enamorado de mi Amo, de lo que representa, lo que me aporta y me enseña. Y quiero que lo sepa, que se sienta amado, respetado y agradecido. Que sienta mi afecto, mi entrega, que sepa lo importante que es para mí, lo bonito que es crecer a sus pies y arrodillarme ante Él para mostrarle mi voluntad de liberarme en sus manos. 


El amor tiene muchas formas, tamaños y colores. Y lo más bonito de las relaciones humanas es que son únicas, especiales, libres e irrepetibles. No hay dos sumisos iguales, no hay dos Amos iguales. Cuando encuentras a la persona capaz de dar con las teclas que te hacen libre en la sumisión, lo mínimo que puedes hacer es amarle, quererle, desearle, y siempre que tengas ocasión, servirle. Cuento los minutos para volver a hacerlo, para emprender un nuevo viaje con Él de la mano, sentirle dentro en todas sus formas, saborear todo de Él. Es lo menos que puedo hacer para intentar devolverle una milésima parte de la felicidad que recorrió cada centímetro de cuero que mantenía encerrado mi cuerpo, pero más libre que nunca mi alma de esclavo.


Una vez más, Amo, GRACIAS.

 

(Gracias a ti prisionero X por ponerte en mis manos, por abandonarte, y por escribir tan bien. Es una gozada tenerte de prisonero, en mi jaula y en mi vida)

 

Otros articulos de prisionero X

El miedo y el Amo adecuado

Relato de X, Primera sesión 

Relato de X, Primera sesión 2

Relato de X, Confinado 

Relato de X, Confinado 2

Relato de X, Dolor y gloria, la relación del dolor y el placer


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martes, 6 de julio de 2021

Vive tu vida, sé libre, genera redes de apoyo y dí stop homofobia




“El miedo lleva a la íra, la íra lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento”, ésto se lo decía el Maestro Yoda a Anakin. Y es que el miedo es la emoción que nos puede llevar más fácilmente al lado oscuro. Y es por eso que te animo a que seas libre, que juegues con tus deseos y pasiones, y dejes de criticar a los demás. Estoy 100% seguro de que detrás de la homofobia y de muchas fobias que hay dentro de nuestro colectivo bifobia, serofobia, plumofobia, gordofobia, transfobia, misoginia, detrás,  están personas tocadas.



 

 

Siempre cuento la anécdota de mi primer novio serio, hace 20 años, tenia yo unos 18. Él era un tío armarizado (el suyo era, y es, de acero galvanizado), los dos superactivazos.  Le dije que me gustaba usar a las personas en plan juego. Por aquel entonces yo no sabía ni que significaba BDSM, pero sí conocía muy bien la obra del Marqués de Sade. Y le enseñé un collar de perro de púas, de esos de metal. Su cara de estupefacto, describía su animo. Me dijo “estás enfermo, eso no es bueno ni para ti ni para el otro” cada vez se iba encendiendo más. Yo intentaba darle razones, pero era una persona que me quería, quizás tenia razón y yo era un enfermo. Alguna parte de mi interior se estaba creyendo su discurso que además sonaba al unísono con el de gran parte de la sociedad. Él tenia el collar en la mano, y comprobé cómo mientras el sostenía el collar, sus pantalones se iban abultando más. “Mi vida, no me des argumentos, con este argumento me sobra” y le cogí el paquete para que viese que me había dado cuenta que su paquete estaba duro. Empezó a gruñir, me empujó y cerró de un portazo.

Ahí comprendí cómo se iba a comportar la sociedad. 
 

Hagas lo que hagas te van a criticar


Y lo peor de todo es que tú también criticas. Miras a ese que lleva el pelo colorado, y piensas “uff, a ese en el trabajo lo largan”, o criticas de “pijo” si ves una persona vestida de gentelman. Muchas veces se critica lo que es diferente a ti. Da igual hacia que lado. Y es uno de los vicios preferidos de los españoles. Las bocas de los que critican, deberían servir solo para ponerles un gag. Yo siempre me he alejado de personas que critican y que mienten. Una cosa es que no te guste algo, incluso que hagas una critica constructiva desde tu visión. Pero otra que te regodees criticando y señalando con el dedo. Masturbándote mentalmente, para eyacular más mierda.

Y es que la crítica, los insultos, los señalamientos con el dedo te hacen señalar una víctima. Y eso hace que te sientas dentro de un grupo. “Yo no soy como esos, yo soy como vosotros”. Muchas veces esos ataques, son pura fachada retroalimentada dentro de un grupo.

Si eres de los que piensan, no voy  a hacer ésto, porque a saber que pensará x, no serás feliz. Estarás pendiente del que dirán, y serán ellos los que pongan grilletes a tu libertad. ¿De verdad le vas a dar tanto poder a alguien que no te va apoyar si estás mal?.

Mi lado padre te dice…Vive tu vida, efectivamente, pero hazlo con cabeza. No quemes todas las naves. Cuando Hernán Cortés estaba conquistando México, quemó las naves, para que sus tropas, no pudiesen dar macha atrás, y sólo les quedase la opción de avanzar. Si bien es cierto, ésto te da un impulso, pero puede que a veces no sea conveniente. Quema sólo uno o dos barcos.

Vivimos en una sociedad donde hay gente que tiene comportamientos que estoy comentando en este artículo. Si ven que destacas, pueden ir a por tí. Y quizás a veces no queriendo hacerte daño sino porque piensan que es lo mejor para la sociedad o para su empresa si eres un trabajador. Cuando la razón real es que en su fuero interno piensan que es lo mejor para ellos mismos. Pero eso puede llevar a que pierdas tu empleo, o si eres más optimista,  darte la oportunidad de encontrar uno nuevo.

Depende de la situación de cada uno, habrá unos núcleos donde no hay que mover el tema. Hay muchas personas que me leéis desde muchas partes del mundo, y no quiero que os pase nada. Hace unos 2000 años, Jesus dijo “Tengan en cuenta que los envío como ovejas en medio de lobos. Así que sean astutos como serpientes y sencillos como palomas”. Tienes que ir poco a poco, abriendo camino. Pero habrá sitios donde no se pueda. Como en el BDSMk hay limites, pero eso no significa que te quedes parado.



Manifestación en Madrid, contra la homofobia y el asesinato de Samuel
La víctima convertida en agresor


Un momento, alguien que ha sufrido porque no le aceptan, ¿se puede convertir en agresor?. Efectivamente, y es una cosa más común de lo que parece. En lugar de ser valiente, coger las riendas de su vida y vivirla, prefieren ser cobardes y atacar a otros que han tenido más huevos que ellos y viven su vida. Te pondré un ejemplo sin afán de hacer política y mirándolo de una forma muy simplista. Los judíos oprimen a la población en Israel. Pero los judíos a su vez fueron oprimidos por los nazis alemanes, pero a su vez, los alemanes fueron oprimidos por el resultado de la Primera Guerra Mundial. La discriminación genera discriminación. Y el señalar al otro como enemigo te hace formar grupo, un grupo unido contra una causa. Y así es como el homófobo mira de reojo y farfulla “maricones”, mientras que en su interior desea ser como ellos, o tiene otros problemas y los focaliza de esa forma. Los homófobos también son víctimas de sí mismos. Aquí en este artículo podéis leer tres estudios que indican que en muchos casos la homofobia está relacionada con un rechazo de sus deseos sexuales

Os voy a contar otra anécdota. Cuando empecé una relación, los padres de mi chico por aquel entonces, no me dirigían la palabra casi. Era una zona rural y yo era el culpable de que su hijo saliese “maricón”. Ponían platos para todos en la mesa, menos para mí, y ni siquiera nos dábamos la mano. Ante eso había dos opciones, mandarles a la mierda (es lo más fácil) o educarlos (que hay que tener más paciencia y saberlo hacer).

Elegí educarlos. Tardaron mucho tiempo en darme un abrazo. La madre fue más fácil porque vio cómo yo hacia a su hijo feliz, conseguía con él que llegase a sus metas. Pero el padre se me resistía, seguía rechazándome hasta que un día… alejop, descubrimos que el padre era bisexual. Su pecho era inconfundible en el grinder, no ponía cara pero era él. Y hoy en día, me pega unos abrazos muy cálidos. Cuando voy a verlos me hace unos calamares rellenos que le salen increíbles, y tiene un amante que conoce a su mujer. Todo aceptado por todos.


Ningun lugar es perfecto


¿Entonces,  si me rodeo de gente fetichista o bdsmk seré feliz?. No!. Al igual que tú tienes tus taras, todos los demás también, incluso yo jaja. Lo suyo es encontrar gente con cuyos gustos y taras estés a gusto. Si eliges tú quien te rodea eso es mucho más fácil. Pero si te metes en un grupo ya formado, puede ser que haya personas “tóxicas”, vívoras y gente aprovechada. O incluso que tú seas el tóxico, no siempre la culpa es de los demás. Si eres de esos, cambia, hay formas de hacerlo. No te escudes en el soy así, hazme caso, serás más feliz. Hay que asumir que hay juguetes rotos. Por lo tanto, tienes que asumir de antemano, que los sitios donde vayas, no todo será perfecto. Depende del entorno, pero también de ti como lo vivas.


Mapa de una red de apoyo
La importancia de la red de apoyo


Por eso es importante que tengas una red de apoyo. Una o dos personas, quizás diez. El número no es importante, lo importante es que sean personas buenas para tí.  Tú les apoyas a ellos, y ellos te apoyan a ti. No solo en tus locuras sexuales, sino en general. Te ayuda a crecer, te respetan como eres. Ese entorno es muy importante. Ya puede ser tu novio, tu madre, amigos, tu médico de cabecera, tu Amo o tu sumiso. La red de apoyo puede ser muy plural, pero es importante que sean personas de calidad y que no juzguen.


Estoy seguro, que si hubiese más redes de apoyo, menos juicios, menos críticas, se terminaría la homofobia, y cualquier tipo de fobia, ya que imperaría el respeto y el apoyo mutuo. ¿Es una utopía? En mi caso, y en el de mucha gente que me rodea es una realidad. Así evitaríamos los más de 2.000 delitos de odio que se dan al año, y asesinatos como el de Samuel, al grito de “maricón”. Un grupo de apoyo fuerte te defendería frente a esos ataques. Pero es que los agresores no existirían porque tendría gente que les quiere, no tendrían necesidad de mostrar miedo ni rabia. Romperíamos el ciclo que decía el maestro Yoda “El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento” y el lado oscuro se quedaría sólo.

Para ésto es cierto que falta tiempo. Pero nuestra tarea, en el hoy, es conquistar nuestros espacios de libertad, personales y comunitarios, y generando redes de apoyo fuertes. 
 
¿Te animas a ello?



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