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miércoles, 18 de mayo de 2016

Sesión con Edu, sesión de pañales y educación


Edu, 18a, imberbe, sin pelos, complexión media. Esta noche he tenido una sesión con Edu. Habíamos hablado en dos meses tres veces. Yo tengo mi debilidad por hacer sesiones con chicos jóvenes y por las primeras veces. No tanto por el físico ni por la edad, sino por que experimenten lo que es el BDSM y no caigan en manos desaprensivas. Que les digan lo que es normal y lo que no es normal. Me extrañó cuando me dijo que uno de sus límites era la felación. En la conversación vía whatsap intentó "ordenarme" un par de cosas y le solté "con tus padres puede funcionar pero conmigo no". 

Llamó a la puerta, y lo cierto es que tenia muchas ganas de verle. Me sorprendió lo alto que era. Curiosamente me extraño que no estaba nervioso, o aparentaba no estarlo. Se encontró con un moro en el barrio (cosa muy usual) y venia con algo de miedo, así que le abracé y le dije que no pasaba nada. Salimos a fuera a fumar un cigarrillo, y hablamos sobre cosas triviales. Una vez dentro le dije que como toma de contacto sería una sesión sencilla y muy suave. Había sacado unos pañales, un arnés, chupete, babero, y poco mas. 

Le dije que se desnudase. Cada vez me encanta mas ver que alguien se desnuda cuando se lo ordeno. Le puse una manta en el suelo, le tumbé y con mis manos le arranqué el calzoncillo para ponerle el pañal. Le senté como un bebe en la manta, y oh sorpresa solo el echo de ponerle el pañal ya produjo una erección. Después empecé acariciarle la cabeza. Mientras el me iba contando su vida. Fui acariciándole en diversas partes, y haciendo pequeños gestos con las manos que indicaban que era mio, tirandole suavemente del pelo, moviéndole la cabeza. Hasta un punto cumbre que fue ponerle mi pie con el calcetín encima de el pañal y su paquete. Notaba como el rabo iba creciendo, y el entrecortaba la conversación. Yo le fui acariciando como si nada, para después masajearle con mi pie. 

Después de un rato le coloqué el arnés, lo cierto es que le quedaba genial. Miraba sus hermosos ojos, brillantes, y estaba viendo en el un potencial cachorro. Tiene una cara de sumiso ideal. Lo cierto es que la escena puede parecer un poco surrealista para muchos practicantes del BDSM protocolario. Y mas si tenemos en cuenta que el principal tema de conversación era como el quería travestirse. Ya era el sumum del Queer!. 

Me acerque por detrás y lo abracé. El relajó los hombros, y cayó sobre mis brazos pero sin perder la postura erguida. Fui recorriendo sus hombros y el cuello con mis labios y mi barba, mientras que apretaba su suave torso. Su polla volvía a palpitar de nuevo. Me puse delante de el, y se la saque. El pañal estaba ligeramente húmedo por el precum. Comencé a masturbarle, a la vez que le estaba mirando a la cara, acariciandole y dándole alguna que otra bofetada. Pare de masturbarle y le dije "te vas a correr cuando quiera yo". Y asi fue estuvimos jugando un rato, y su torso se mancho de lefa, parecía una auténtica obra de arte, un san Sebastían, torso blanco sin vello, asaeteado por el placer, pero en lugar de sangre era semen lo que manaba de su piel. 

El estaba cómodo en casa, así que después de correrse se quedó aquí. Se supone que se tenia que ir a las 23h que era la hora a la que había dicho a sus padres que volvería de comer con unos amigos. Pero se marchó como media hora mas tarde, y daba la impresión de que se hubiese quedado a dormir aquí.

Me abrió su corazón, lo mas sagrado. Y me mostró su necesidad de ser diferente a como era. No es que se viese mal, es que se quería ver mejor. Y sobre todo esa necesidad de liberar esa mujer que lleva dentro. Todavía no tengo claro si es que es transexual en potencia, drag, o que simplemente le mola travestirse por llamar la atención. Pero el caso es que me contó aquello que ni siquiera había contado a sus amigos ni a sus padres. Fue fantástico ver como se iba abriendo por capas, como le daba vergüenza pero a la vez muy echado para alante. 

Creo que si se educa bien puede ser un buen cachorro. Es un niño único de familia bien, y claro esta consentido a todos los niveles, cosa que para mi gusto es un flaco favor que le hacen los padres. En clase es el típico que se duerme en la clase, chulea a los profesores, y cuyo nivel intelectual es muy básico para su edad, pero tampoco le interesa tener mas. Sacó mi lado paternal, hasta el punto que me ofrecí a darle clases particulares de forma gratuita, con la idea de despertarle el interés por la historia, filosofía, literatura, arte, por algo interesante... su respuesta "voy a un colegio de pago, y exijo a mis profesores que me aprueben que para eso les pago"... Mi cara creo que no podía ser de mas asombro. Lo típico intente que viese el futuro, para ver si con eso le animaba "pero tu que quieres ser de mayor" y poco mas o menos que me dijo que vivir del cuento, o ser gogó (tiene cuerpo para ello), o ... y ahora flipareis... trabajar en un despacho de recursos humanos despidiendo gente. Me reservo los comentarios. 

Sinceramente creo que si seguimos viéndonos, yo espero que si. Pueda no solamente adiestrarle como mi cachorro, que se sienta protegido y apoyado. Sino aportarle valores, abrirle los ojos, y que vea algo mas alla que el examen de la compañera de al lado. Porque el chaval tiene muy buena madera, es un tio noblote, travieso, juguetón, vago, pero noblote. Asi que es la mejor madera para hacer de el un gran hombre y un buen perro. 

sábado, 13 de febrero de 2016

Sesión adult babe, con humillación, feminización y tema pañales


Marcos 34años, complexión media tirando a gordito. Me escribió una persona solicitándome una sesión de Adult Baby. En principio me resultó curioso, me parecía que no había hecho nada parecido, asique era un reto para mí. Si es cierto que había tenido sesiones de infantilización, pero, aunque para los pro-fanos nos parezca igual no es lo mismo. En su día subí un artículo sobre os diferentes juegos de este tipo. Pues bien, estuvimos intercambiando mensajes de como quería la sesión, en medio de eso fue formán-dose un vínculo. Y por supuesto ambos teníamos más deseos no solamente de hacer la sesión sino de conocernos. 

Era en una ciudad a la que suelo ir de paso. Asique en lugar de ser en mi gabinete fue en un apartamento alquilado. Acababa de llegar de Madrid y estaba cansado, y además llovía. Pero tenía muchas ganas de conocerlo. Puse la dirección en google maps y toque al timbre. Me abre subo, y me había recibido tal y como le dije, vestido de una forma elegante. Le fui desnudando, y le mostré parte de las cosas que había traído. Jugué con el como si fuese un bebe y otras veces como si fuese un niño de dos años. Mientras el me iba contando su experiencia con este apasionante mundo. 

Decidí que era hora de la ducha. Me encantó ese momento. Lo metí en la ducha y lo enjabone. Mientras le estaba cantando canciones de nana e infantiles. Recuerdo que el cristal se había llenado de vaho, y en ese momento le hice un dibujo con los dedos en el cristal, una figura grande “este es papa” y con un brazo hacia una figura chica “y este quien es” “este es el neneeeee”. En ese momento algo dentro de mi hizo click. Brotó una ternura indescriptible. Le dije que saliese del baño, le seque, y “ahora papa se tiene que duchar, porque los adultos nos duchamos solos”. Al rato salgo, y como el espejo del baño estaba empañado le dije ahora haz un dibujo tú, y dibujó una casa, cualquiera que tenga conocimientos de psicología sabría leer ese dibujo, y a mí me encantó. 

Una vez seco, le llevé de la mano al cuarto.  Me dispuse a limpiarlo con talco, a cuidarlo y por fin a ponerle el pañal. Era la primera vez que ponía un pañal a alguien, y claro me tubo que ayudar. Pero la sensación me encantó. Pase de entender el ABDL en la teoría a la práctica. Estuve jugando un rato con el mientras estábamos en la cama y la cosa se encendió. Le estuve dando “el bibe de machos”, sentía su cuerpo, le comí los pies como si fuese un bebe. Para al final hacer que se levantase y orinarle dentro del pañal. Fue un momento casi orgásmico para los dos. Después procedí a vaciar al niño. Su corrida fue indescriptible. Después le regañé por haberse meado y le duché de nuevo para ponerle un nuevo pañal. 

Nos tumbamos rendidos en la cama. Y vi que él se quitaba el chupete y se metía el dedo. Indague sobre esa práctica y por lo visto lo suele hacer muy a menudo, de echo desde entonces, me envía fotos con el dedo metido en la boca y a mí me derriten. Realmente se le pone una cara mucho más tiernos. Para mi es una revolución desde la ternura, si nuestro instinto de pequeños nos dice eso, ¿Por qué no hacerlo? Solamente porque un “convenio de adultos” ha dicho que está mal… pues hay que romper las reglas y hacerlo. 

Después me dijo que quería una transformación en nenita. Así que le puse el chupete azul, pero al rato se lo cambié por uno rosa. Y le decía, que él no era un niño era una nenita, y fui diciéndole diversos motivos para mostrarle que lo era. A lo que el refunfuñaba en plan niño. Se suponía que era una cosa forzada. Asique para terminar de demostrarle que era niña, le llevé al baño, y le quité hasta el último pelo de su cuerpo. Diciéndole que lo estaba convirtiendo en lo que realmente era, una nenita. Le hice que se mirase al espejo, y lo duche de nuevo para quitar todo resto de pelos. Una vez secado seguí mi proceso de fem-nicación, con un pintalabios le puse dos mofletes rojos, le puse unas medias y un sujetador rojo. Le enfoqué hacia el espejo y le hice decir que era una nenaza, convenciéndolo por las buenas. En ese momen-to, algo hizo crack dentro de él, y vio que no le gustaba, que abortábamos la operación de feminización, porque era demasiado humillante para él y no le estaba dando morbo. Esto a veces pasa, uno piensa que deternimadas prácticas nos dan morbo, y luego cuando las llevamos a lo real no es así, aunque después de experimentarlas sigamos masturbándonos con ellas. 

Le puse de nuevo unos pañales y el chupete azul. Pedimos que nos trajesen una pizza al apartamento los dos estábamos hambrientos. Mientras venia nos pusimos a jugar. Y bueno yo le dije que tenía que recibir al pizzero con el pañal. Y así fue, solo que se puso unos pantalones para disimular. Pero el chupete solo se lo quitó para hablar con el. Nos pusimos en un sofá y le estuve dando de comer pizza al niño. Al rato estábamos como colegas, el con el pañal y comiendo pizza. Para mi eran sensaciones nuevas que desde luego merecía la pena vivirlas. 

Desde entonces nos hemos escrito varias veces, tenemos ganas los dos de quedar de nuevo. El pilló un bono, lo cual me confirma que seguiremos viéndonos. Pero lo que le dije a él antes de la sesión, me en-cantaría vernos más allá del bono y seguir profundizando en estos temas ABDL, y en nuestro vinculo. Lo cierto es que se me ha generado hacia la una actitud paternal. Hablamos todas las noches, me intereso por sus proyectos y por supuesto le ánimo. Es mi niño, que otra cosa podría hacer!!

¿Te ha gustado esta sesión? ¿Te gustaría una sesión conmigo? Anímate y escríbeme

Para las fotos como para este relato he pedido permiso a la persona que participa en él. Nunca publico nada sin el consentimiento de los que participan en las sesiones. Los datos están modificados para que la persona permanezca en el anonimato, por eso mismo tampoco muestro las caras. 

martes, 19 de enero de 2016

Fetiche del pañal: AB (AdultBaby), DL (DiaperLovers) y humillación de pañal


Hace un tiempo, hubiese dicho que los juegos con pañales se reducen solo a juegos de infantilismo. Pero poco a poco vas conociendo a personas con los más diversos fetiches y aprendes mucho sobre diversas cosas ente otras este de los pañales. Generalmente estos juegos se clasifican en dos tipos AB (AdultBaby) y DL (DiaperLOvers). Yo voy a clasificarlos en tres tipos: infantilización, llevar pañales (diaper lovers) y humillación, aunque luego he incorporado un subtipo dentro de cada uno. Por supuesto puede haber combinaciones entre ellos y otras modalidades, simplemente intento resumir las prácticas. Con los tres elementos tengo
experiencia, con unos más que otros, y me adapto a lo que busques. Creo que con el gráfico de colores que hay al lado puede verse mejor la relación de infantilismo, diaperlovers y humillación, asi como los nexos de unión entre ellos representados por la mezcla de los dos o mas colores superpuestos. El placer erótico que se tiene en cualquiera de estos tres campos puede reducirse a la práctica en si, como a tener masturbaciones, como simplemente ejercer ese rol sin ningún tipo de contacto sexual (es importante que me digas que modalidad quieres para saber cómo jugar). Lamentablemente este tipo de prácticas son muy incomprendidas y rechazadas por mucha gente, incluso por los que tienen gustos sexuales alternativos, pero estoy seguro que poco a poco se irán abriendo las mentalidades. Voy a entrar a explicar un poco sobre esas tres formas diferentes.

Infantilización o autonepiofilia
Es la parafilia sexual de que te traten como a un bebe. Y está claro que quizás una de los accesorios que ayudan a infantilizar a alguien son los pañales. Este fetiche puede enraizarse ya en la infancia donde se producen los primeros estímulos eróticos. En este caso yo desempeño el papel de padre o cuidador: se pone el pañal, cambiarle si se ha mojado, regañarle suavemente, darle el chupete, o un biberón, o ponerle cremita, baberos, etc. El placer que se siente aquí no es solamente por el juego en sí, sino por una liberación total de responsabilidades, el “yo” lo dejan a una persona que les cuida. Es como una especie de regresión, donde uno vuelve a su infancia sin nada de qué preocuparse, porque ya habrá otro que se ocupe de todo como hacían sus padres. A veces va unido también al morbo por los globos o por las pelo-tas de playa. Hay mujeres que se dedican a ser niñeras de niños adultos, a mí me encantaría ser el niñero de uno o más niños o niñas adultos, creo que puede ser una aventura apasionante.

Más adelante hablo de los esclavos con pañal. Y es que esta indefensión, se puede ver la otra cara de
la moneda, un bebe es el ser más indefenso que hay y por lo tanto no puede defenderse más que llorando y pataleando. Y desde ahí se puede ejercer una sesión de sumisión, que está entre medias de usar pañales, “defenderse” y actuar como un bebe, pero hacer prácticas de sumisión de un adulto.

Según un estudo (Hawkinson, K., & Zamboni, B. D. (2014). "Adult Baby/Diaper Lovers: An Exploratory Study of an Online Community Sample". Archives of Sexual Behavior) el 93% de las perso-nas eran hombres. Me comentaba una dómina, el otro día, que muy probablemente se deba a que ellas están acostumbradas a llevar compresas y tampones, y para los hombres es una cosa que les saca de lo cotidiano. Según este estudio edad media de cuando comenzaron a sentir este morbo fue a los 11 y em-piezan a practicarlo a los 13. Las actividades más frecuentes eran llevar pañales, toallitas húmedas y el uso de otros artículos de bebe. Y el 87% dijo que este fetiche no les había causado ningún problema en su vida ordinaria. Por lo que me han comentado algunos diaper lover que conozco creo que estos mis-mos datos se podrían aplicar a cualquiera de los fetichistas de los que trato en este artículo.

Humillación y pañales
Es una mezcla de los dos, pero con un componente de humillación. Algunas veces tiene que ver con lo que en Japón llaman Omorashi, se trata de tener la vejiga llena y mearse en el pañal. El disfrute principal estas mientras se orinan o defecan en el pañal (diferente del escatológico que disfruta jugando con la mierda), o que incluso otros orinen dentro de su pañal. Otras veces tiene que ver con el spank, el sentir placer de ser un niño que es azotado por el padre (siendo prácticamente ese el groso de la sesión). Mientras que otros les gusta que los traten como bebes pero que les repriman por mojar los pañales, o por hacer cosas que no deben y por lo tanto reciban castigos. Una práctica humillante seria por ejemplo hacer un enema, poner un pañal y que se aguante, y llegará un momento en el que tengan que soltarlo y zas… todo al pañal. Por ejemplo la imagen que aparece al lado es de un sumiso que le gusta ser humillado con los pañales. 

Voy a ponerlo en este grupo, pero realmente también podría pertenecer al primero si no hubiese humillación o incluso uno aparte. Se trata del travestismo, de hombres adultos que desean que les conviertan en bebes niña, o incluso en bebes niño y después transformarlos en bebes niña. La diferencia es si quieren ser tratados como una niña normal o si quieren recibir humillaciones en plan “creo que eres una nenaza” “deberías vestir de rosita porque con esa colita tan pequeña”, etc. 

Diaper Lovers o amor por los pañales
Son las personas que se sienten a gusto con los pañales. No tiene nada que ver con el infantilismo, sino más bien con el pañal mismo. Y muchas veces no tiene connotaciones sexuales. Se ponen un pañal para dormir, para salir a la calle, es decir que usan los pañales dentro de su vida normal. Las personas que conozco que les mola, me han dicho que con el pañal puesto todo cambia, los problemas se relativizan, si bien al principio es humillante o rato, después te ayuda a ser más humilde y te ayuda a desconectar y preocuparte por las cosas esenciales.

La sensación de sentirse voluminosos es creo la más destacada. A muchos les gusta tocarse y sentir que el pañal es abultado. De hecho, se suelen hacer quedadas entre dos o más para estar en pañales. En algunos casos he comprobado cómo es también la sensación de la goma lo que gusta, quizás podría ser un morbo que haga eje con el rubber.

Dentro de los diaper lover, están los esclavos del pañal. Una vez que se ponen el pañal, es como una persona que se pone el collar, cambia de rol automáticamente. A él se le ha privado de la decisión más básica de la vida adulta que es cuando y como hacer sus necesidades. El uso del pañal sobre todo si son sesiones públicas le da un toque extra de sometimiento y a veces de humillación. Cada mirada sonriente o cada comentario mirándole, son una tortura para él. Y también el atar a un sumiso con el pañal pues-to, que se haga sus necesidades y tenga que suplicar para que le cambie de pañales.

Por si alguno le queda alguna duda, no se trata de juego con menores, sino de adultos que ejercen en el rol del bebe. De hecho, hay muy pocos ejes de conexión, en forma paralela, es como si comparásemos el dogtraining (comportamiento de un ser humano como un perro) con la zoofilia.

Hace poco Cuatro en Conexión Samanta sacó un programa solo sobre el fetiche de los pañales, no esta mal, salvo que al ser un programa de televisión resaltan lo mas llamativo y patologizan mucho, cuando el tema es mucho mas normal y común de lo que parece. Si quieres ver el programa pincha aquí

También es interesante el uso de pañales de forma puntual, en otros juegos que aparentemente no tengan nada que ver tales como el exhibicionismo, travestismo, humillaciones, o el control de las actividades.

¿Y tú como usas los pañales? 
¿Lo has probado? 
¿Te gustaría?

lunes, 11 de enero de 2016

Sesión en un teatro, humillación, pañales, correa, servidumbre


Nazan, 45 años, delgado. Es un cliente de mi trabajo oficial, que sabe que me gustan los juegos BDSM, y cuando le dije mi aventura de iniciar estos juegos desde otro punto de vista, no solo le encantó sino que me reservaría cita. Y así fue, ha ido leyendo mis sesiones y me ha elogiado por ser imaginativo, pero me lanzó un reto “hacer una sesión BDSM en medio de una obra de teatro”. Creo que el pensaba que le iba a decir que no, porque cuando acepté el reto, titubeo y me dijo “¿De verdad?”. “¿Qué pasa que después de tantos años todavía no me conoces?”. “Pero no te diré el día, ni la hora hasta el día mismo en que vayamos, ni la obra para que no te prepares nada”. “Genial, me encantan los retos”.  

Este domingo, me envió un mensaje a las 15h, “Esta tarde tenemos sesión de teatro y BDSM, ¿te apetece?”, “Si claro”, “Genial, pues si puedes estaré allí a las 17h”. Se presentó en casa, con ropa convencional rozando el sport. Nos dimos un abrazo. Y mientras me cambiaba él se quedó hablando con mi pareja. Salí impecable, un traje de color oscuro y las botas que ya habéis visto en alguna ocasión, de echo salí con los guantes de cuero puestos. Me vio y tragó saliva. Había acertado con la indumentaria. Allí me dice, “Tu pareja también se tiene que vestir” “¿y eso?” “Pobrecito, no le vas a tener aquí castigado no, así disfrutamos los tres del teatro y tú y yo con ese punto extra que da el juego”. La verdad es que ellos dos se que se llevan bien y a mi pareja le gusta a veces el teatro, asique no le puse problema. 

Salimos de casa, y me dijo, “¿llamamos a un taxi no?”, “Nah nah, vamos en el metro, a partir de ahora comienza la sesión”. Fuimos al metro, y mientras esperábamos le puse una tobillera de cuero. Le fui a sacar una foto y “perdona Jaime, pero no quiero fotos”. Como es normal acepté, aun así negocié con el sacar un par de ellas que veis aquí, en las que no se le ve prácticamente nada. Una vez en llegó el metro, le enganche a una correa de cuero muy suave, para que pasase disimulada. Eran varias paradas asique me daba tiempo a jugar un poco. El me mostró al rato que estaba ya empalmado. Le tiré de la correa para llamarle la atención dos veces y en todo momento la tenía medio tensa para que notase la tirantez. Mi pareja estaba con la cara roja, creo que todavía no está muy acostumbrado a mis juegos delante de él, y eso que ya son varios años. Pensaba que estábamos siendo lo suficientemente discretos, pero creo que no, un chico joven de unos 32años, me vio que jugaba con él, y yo no sabía si solo le estaba pareciendo raro, porque lo cierto es que nos miraba y se sonreía, pero con una sonrisa morbosa. Al rato ya descubrí por el bulto que tenía en el pantalón y que el orgullosamente me mostraba con su mano. Le mostré a Nazan lo que él le estaba gustando al compañero de viaje, y como seguramente este desearía estar en su lugar. Se le puso una cara de orgulloso y lanzo una sonrisa de “cachorro feliz”. Sin duda me encantó. 

La verdad es que me despisté entre atender a Nazan, ver que mi chico estuviese a gusto, jugar con nuestro compañero de viaje y por supuesto disfrutar yo con los tres. Me despisté y casi a un nada de llegar a nuestra estación, le desenganché la correa. Y le guié el ojo al acompañante y le dije gracias. Le di el paraguas a Nazan y le hice que nos tapase a mi pareja y a mi mientras él se mojaba, al rato le dije que se metiese dentro del paraguas también. Fuimos andando hacia el teatro y de camino Nazan me dijo “Gau, es la primera vez que hago esto en público, estaba muy nervioso, tenía un cosquilleo en el estómago e incluso una vez me dio ganas de decirte que parases por miedo”. Y le dije “Son sensaciones normales, aun así sabes que en cualquier momento me puedes decir “STOP” y paramos”, “no, no, si quiero seguir jejeje”. Llegamos al teatro, y le dije a Nazan que cerrase el paraguas y lo sacudiese. Después me quité los guantes, le dije que me los besase y que me los guardase para cuando se los pidiese. Sacó las entradas y le dije “ahora busca como un buen perro cual es nuestro sitio”. Él estaba encantado con el trato medio suave de sirviente que le estaba dando.

Encontró por fin los asientos. Faltaban 10 minutos para que la obra comenzase, asique le dije a mi pareja que nos esperase allí. “Nazan, ven conmigo al baño”. Una vez en el baño, le dije que me lamiese las botas, y él también se negó. Por estas cosas prefiero siempre que se rellene el cuestionario antes de las sesiones para conocer a la gente y saber que hacer. Más de uno hubiese estado encantado en lamerlas allí en los baños. Asi que le dije bueno pues agáchate y bésame las botas. Después le hice que se bajase los pantalones y le rodee con papel higiénico la pelvis y los genitales como si fuese un pañal. Con esto si estaba disfrutando más. De echo mojó de precum parte del papel por lo que tuve que ponérselo de nuevo, incluso reforzar esa zona con más papel. “Ahora llevarás este pañal por castigo, de no haberme rellenado el cuestionario antes de la sesión”. Entraron a la puerta de improviso, yo me di la vuelta como si estuviese meando y el se subió los pantalones. Esperamos a que el otro se fue, nos lavamos las manos y le dije “ahora continuemos con la función”.

Llegamos a nuestras butacas, ya habían apagado las luces del teatro, le puse de nuevo la cadena en la tobillera y terminaron de apagar las luces. Durante la obra de teatro, yo le iba comparando con los personajes humillándole, le escupía en mi mano para que lo lamiese, le decía cuando tenía que aplaudir y cuando no, yo aplaudí varias veces contra sus nalgas, le clavé en alguna ocasión el paraguas en el pie. 

La obra se llama “La viuda alegre”, la cual sin duda os animo a que la veáis, merece mucho la pena tanto por la obra en sí, como por la puesta en escena, como por las magistrales voces que la interpretan. Es curioso porque pudimos adaptar perfectamente el juego a la obra de teatro. Para no aburrir demasiado, destacaré solo algunas partes de la obra con las que jugamos. Hay un personaje que es Camille, la esposa de un embajador, que es filtreada por un joven, en su abanico la escribe “Te quiero” y ella le escribe “soy una esposa honesta”. Pues yo le solté, ves tu deberías poner “soy una zorra y estoy a tu servicio”. Danilo, cuando le ofrecen bailar con una viuda rica para enamorarse de ella vende su puesto para bailar con ella, y yo le solté “ves, contigo debería hacer lo mismo, levantarme en esta sala y decir… señores quien de ustedes quiere jugar con esta escoria”. O por ejemplo para mi sorpresa, en el tercer acto como es sabido se produce en ambiente de cabaret, lo que no imaginaba yo, era que en esas escenas salieran azotes, dogtraining, y otras prácticas de lo que llamamos “sexo duro”, fetiche, feminización, etc. Nos miramos entre los dos y le dije “si te gusta alguna postura me dices”. Parecía un niño chico en una confitería, me señalaba una y otra y otra. 

Terminó la obra, y todos rompimos aplaudir, pero yo le dije a Nazan que no, que aplaudiese más aquel personaje que no le hubiese gustado. Y a los que a mí me gustasen más, le daría un tirón de la correa para que no aplaudiese, y así lo hice con el embajador y con Danilo. Después le dije, y ahora levántate aplaudir, dicho y echo, fue levantarse él y levantarse después parte de los espectadores. Wau, algo me recorrió el cuerpo, en cierta forma yo había echo que todas esas personas se levantasen. Me encantó!.

Al salir le dije que me diese los guantes y que nos volviese a cubrir con el paraguas hasta el metro. Allí le hice un par de perrerías, hasta que cuando llegamos a Sol, salimos. Le dije “hemos terminado la sesión”, le di un abrazo, y le dije que nosotros ya nos vamos para casa. Me dio mil y una gracias, y que se lo había pasado genial, que estaba deseando repetir, etc. Al llegar a casa vuelve a decirme lo mismo vía wasap. Yo la verdad estoy encantado cuando en una sesión hay química y los dos lo pasamos genial. Ya le dije, no hay próxima sesión hasta que no me traigas el cuestionario relleno. Y me suelta “me da permiso para masturbarme recreándome en todo lo que ha pasado hoy”… “no solo te doy permiso, te pido que lo grabes en tu mente y lo uses en varias ocasiones”, “creo que la sesión de hoy no se me olvidará en la vida, gracias de nuevo”. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

MEDICAL

 El medical puede entenderse de dos formas. Las prácticas medical, que son algunas de las que cito mas adelante. O con el fetichismo hacia el tema médico, ya sea algunas prácticas, entorno, uniformes, mascarillas, situaciones de carácter médico, y relaciones de rol enfermero/medico-paciente. No necesariamente tiene que existir connotaciones sexuales. 



Cuando generalmente se dicen prácticas medical la gente piensa casi inmediatamente en agujas, pero engloba numerosas prácticas dentro de la estética clínica como por ejemplo: rol-playing, tomar la temperatura, inspección general, tortura genital, electrotortura, enemas, sondas, trabajo anal progresivo, agujas, shaving/afeitado, breathcontrol/control de aliento, monitorización de constantes, bondage institucional, cambio de pañales, inserción de supositorios/termómetros, colocación de yesos, restricciones e inmovilizaciones, capuchas, objetos dentales, microperfusiones, etc. Pongo algunas pero son muchísimas mas, que puedes encontrar fuera de esta sección. Todo ello realizado con higiene, y con las precauciones de seguridad adecuadas.

Hasta tal punto es tan amplio que he decidido crear una web aparte, y por supuesto todo un mundo aparte la Clinical Medical Fetish Dr. Jaime http://clinicalmedicalfetish.blogspot.com/ en ella podréis encontrar un gran abanico de prácticas y situaciones, lo mas diversas que podáis imaginar. También podéis ver algunos de los relatos de las sesiones etiquetadas con "medical", en las que he relatado alguna de las muchas sesiones medical que he tenido.