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jueves, 27 de julio de 2017

Sesión con Rudolf, dogtraining y humillación en un local de Madrid


A Rudolf, ya le conocéis, he escrito dos o tres relatos, de algunas de las sesiones que hemos tenido juntos. Cualquiera que lo conozca en persona sabe que es la ternura personificada. Me envió un mensaje a las 19h, “Hola Amo, ¿que tal? ¿Tienes plan esta noche?”. Me encanta quedar con el, aun así he de decir que como ya sabéis algunos, apenas tengo tiempo últimamente para sesiones. Ya era la tercera o cuarta vez que me preguntaba. Y decirle que no, ya parecería que realmente no quería quedar con el. La verdad es que me apetecía quedarme en casa, ver una peli con mi pareja, ducharnos juntos y echar un polvazo romántico. El se iba un día mas tarde y era la anteúltima noche que pasaríamos juntos.

Pero eso, no podía decirle ya que no a Rudolf. Asique pusimos cita a las 22.30, y allí estaba, me había venido a buscar en coche. La idea que me planteaba, era ir a un local, y que le pasease como un perro, y humillarle por el tamaño de su rabo. Dos cosas que para mi son un placerazo. Estuvimos debatiendo a que local ir. Para ver donde podría haber mas gente en un día entre semana. No me las tenia yo muy seguras, de que en ningún local hubiese mucha gente. Lo vi allí aparcado, y en mi surgió una sonrisa. Abrí la puerta y “Hola Amo”. La sonrisa se hizo mas grande “Que tal estas perrako”, le revolví el pelo con mi mano, y se la puse encima de la pierna. Realmente tengo una conexión muy buena con él.

Fuimos conduciendo por las calles de Madrid, yo con un pantalón de cuero, botas y una camiseta de Rise Against (me encanta el logo de ese grupo). Era una noche espléndida, las luces de las calles, y que alguien conduzca para mi. Poco mas se puede pedir. Fuimos a un aparcamiento, y desde allí andando hacia el local. La verdad es que me encanta ir de cuero por Madrid. Precisamente hoy, cuando publique una foto de un termómetro con los grados que hace en Madrid, una chica me dijo “Lo malo de este calor que hace en Madrid, es que no vas a poder vestir de cuero”. “Ya me conoces, y sabes de lo que soy capaz”. Y ciertamente, para mi el calor no es un impedimento para el cuero.

Llegamos al local, y como ya es un perro que esta enseñado, me abre la puerta, y se lo agradezco “muy bien echo perro”, vamos al vestuario, me quito la camiseta, y el ve que llevo un arnés. Vi como su paquete, se hacia cada vez mas grande. Realmente, creo que el arnés, es una prenda de un sumiso, porque así fue originalmente diseñada. Pero en la mente de Rudolf, no funciona así (como en la de la mayoría). Se fue desnudando, hasta quedarse en bolas. Y vi como estaba empalmado. “Y eso?” “Ya sabe, usted me pone mucho, verle con el arnés, y de cuero, y estar yo aquí desnudo”. Le abracé. Y le di mi percha, para que se la diera al del ropero para colgarla. Sacamos la máscara de perro, y en ese momento, zasca, un cliente de mi trabajo. Le miré, nos sonreímos, y no nos dijimos nada mas. El hizo ademán de quedarse, pero al final decidió irse. A la mañana siguiente me envió un wasap.

Realmente Rudolf, estaba muy sexy con la máscara de perro. Le puse un “collar” en los huevos, y le fui paseando por el local. El terreno para mi era desconocido, era la primera vez que iba. Quería ver las posibilidades tanto del local como de la gente que había. En todo momento el iba empalmado y babeando por el rabo. De echo incluso, fue difícil ponerle el collar, precisamente porque la tenia empalmada. Y eso a pesar del tamaño de su rabo, que sin duda encabeza el ranking de las poyas mas pequeñas que he visto. Rondará los 10cm, y poco mas que un dedo de grosor, de echo podía ser el dedo de cualquiera. Es de esos rabos, que cuando los ves dices, esto no es un pene, es una pena. De echo, no me reiría de su rabo, porque se que le crearía complejo, a no ser, como en este caso, que le guste que se rían por este motivo.

Después de dar una “ronda de reconocimiento”, nos pusimos en un lugar tranquilo pero de paso. Ahí ya si le puse a cuatro patas y empecé a acariciarlo. Quería que se sintiese a gusto, aunque el ya sabe que estando en mis manos puede estarlo. La gente pasaba al lado, y se acercaba mirando. Pese a ser un local mas o menos fetish, se ve que la gente que lo frecuentaba, lo tenia solamente como local de sexo. Aun así, podían verse gente con arneses, aunque con algunos de los que hable con el tema, lo llevaban como estética solamente. Rudolf, empezaba a entrar en su papel de perro, me rozaba con la cabeza. Y le hice el ejercicio típico, de dar la patita. Los dos nos estábamos divirtiendo, le conozco, y se que el además de eso tenia ese punto de vergüenza.

Pasaba la gente, pero yo no encontraba el candidato ideal. Hay que identificar bien, a quien proponerle cosas, por si te llevas una mala respuesta. Pasaba por allí un mulatito, de unos 20cm medio morcillón, ya era la segunda vez que pasaba, y daba la vuelta a su cabeza para mirar. Le hice una señal con la mano para que viniese. Y cuando estuvo aquí le dije “Es mi perrote, y me gustaría comprobar una cosa ¿te apetece” “Si claro!” Me encantó porque el no sabia lo que le iba a proponer y dijo que si. Levante el torso de Rudolf, y le mostré su rabo. “Ves su rabo, ¿crees que esta empalmado o que no?” “Pues la verdad es que no lo se” “Claro es normal. Y que dirías que tu rabo es mas grande, o mas pequeño que el suyo”. El sonreía, entre vergüenza y satisfacción, como todo macho cuando se habla de su falo. “Pues el mio” “El tuyo que” “El mio es mas grande” “Y el suyo entonces es mas pequeño ¿no?, ¿Cómo cuanto de pequeño?” En ese momento su rabo estaba a punto de explotar, el juego le estaba encantando. “Yo creo que es tan pequeño, que no seria capaz de dar placer a nadie, y que sin duda, si alguien elije un rabo, entre el y el tuyo, seguro que elijen el tuyo”. Movi al mulato, hasta acercar su rabo apenas cuatro dedos de la cara de Rudolf, y empecé a tocarle el rabo delante de su cara. “¿Lo ves?, este si es un rabo que me gusta tocar”, me acerque al suyo, y “Ah sigues empalmado no, y además todo babeando, quizás en lugar de un rabo es una babosa”. Después de un rato en este plan nos despedimos del chaval. Creo que el chaval quedó alucinando.

Me puse a acariciarlo, le pregunté que si estaba bien, si tenia calor, si se sentía bien. Y le enseñe un código, “Hasta ahora has hablado como un humano, pero eres un perro, y los perros ladran, asique a partir de ahora ladrarás, un ladrido es “si” o “esta bien” y dos ladridos “no” o “no me gusta”. Si quieres decirme algo “Puede darme permiso para hablar Señor”. Y después de un ratillo, fui paseándolo hasta la barra. El camarero estaba encantado. Había dado ya dos vueltas por el local, para recoger vasos y botellines, y diría que alguna vez solo para vernos jugar. Le puse a cuatro patas y le dije “Ale pide algo de beber”, “woof”, “Vaya disculpa es que es un perro y no sabe hablar”, “ponme dos cervezas”, “woof woof”, “A ver que pasa habla” “No quiero beber alcohol Señor, el alcohol le sienta mal a los perros”, “genial pues ponle una fanta, o quieres que te pongamos en el wc, para beber lo que un perro como tu debe beber, el pis de la peña que esta aquí en el bar (me hubiese encantado ver su cara de asco y de horror, se que no le gusta esa práctica)”. “Woof, woof”, y se acerco a mis piernas y me abrazó. El camarero estaba encantado. Fuimos a reposar a un sitio. Se nos acercó el mulato y estuvimos hablando un poco. Rudolf, estuvo lamiendo mis pantalones de cuero, las botas, yo sentado y el en el suelo.

Le fui llevando de nuevo a cuatro patas, por todo el local. Para la próxima vez tenemos que llevar rodilleras eh Rudolf ;-).  A mi me encantaba que estuviese asi por dos motivos, además de por el de dogtraining en si, es un tio muy muy muy escrupuloso, y se estaba enguarrando, la cerdez estaba subiendo sobre su ser escrupuloso. De vez en cuando se miraba a las manos, se sacudía las rodillas. Y yo disfrutaba con esos momentos. Fuimos a la primera zona de antes. Estube jugando con el, lamiéndome, acariciándole, poniéndomela dura, y lamiéndomela. El me había dicho previamente que no quería lamer ningún rabo ni nada. En Madrid hay una “pandemia” de hepatitis A, y no quería pillar nada. En el coche según me lo decía, realmente tenia cara de terror. De echo uno de los motivos de llevar la mascara de perro era esa. Por eso precisamente, me encantó calentarle, hasta que el me pidiese lamer mi rabo. Aunque el de sobra sabe, que me cuido mucho y que estoy sanote.
En ese momento de juego aparece el mulato, se le acerca otro tío, y se ponen a jugar delante de nosotros también. El mulato mirándonos de reojo. Y trabajándose al tio, estupendamente. Realmente creo que en la cama, los hispanos, son unos cracks!. Con el rabo duro, lo movía con las manos, me sonreía, y miraba de reojo y guiñaba al perro. “Como diciendo, ves lo que hace un rabo de verdad, no el tuyo”. Le cogió al otro del cuello, y sin mucho esfuerzo (el otro lo estaba deseando) le puso a sus pies, a saborear su rabo. Después comenzó a follarle. Rudolf, estaba a mil. Ademas de ser exhibicionista, es un voayeur nato (como yo jeje), y además de disfrutar de la escena, el placer era doble porque sabia que esa follada el otro lo estaba haciendo delante de el, para humillarle en su cara.

Fuimos de nuevo a la barra, y volvimos a pedir una cerveza y una fanta. Esta vez en botellín, que es mas fácil de beber que en la mascara. Rudolf, ya estaba mas desinhibido y caliente, asique empezó a tirar de la correa, y a oler las zapas y los rabos de la gente que teníamos cerca. La gente me miraba con cara de “Y esto??”. El camarero disfrutando. Y unos cuantos en el local mirando. Y yo “si no quieres que lo haga, o hace algo que no te gusta, apartarle  con tu pie, como una patada pero suave”. Vino otro, un machazo precioso, y con buen rabo, peludote, una joya de tío. Y sabia que Rudolf iba a olisquear a ese macho. El se rie, y me pregunta “Que puedo hacer con el”, me encantó su actitud de respeto. “Lo que quieras, si veo algo que se pasa te lo diré, pero el es un perro listo, y no hará lo que no quiera”. Se le empezó a poner dura. Le puso el rabo, delante de su cara y “woof”, estaba deseando su rabo. Y a mi esto me encantaba, ya tenia un charco en el suelo echo con su precum, entre este nuevo tio y los anteriores. Rudolf se acerca a su rabo, y yo me quedo perplejo “Pero si no quería comer rabos”, el otro le resultaba extraño meter su rabo dentro del hocico de la mascara. Entre las rozadoras de la cremallera, el cuero interior, y que una de las habilidades de Rudolf, precisamente no es comerla no duro mucho. Y me suelta, “No lo entiendo”, con cara realmente de sorprendido. “No es una cuestión de entender, sino de sentir. A el le ha encantado, solo tienes que ver como tiene el rabo, y la mancha de precum en el suelo” Si si ya, pero es tan raro” “Si es muy raro, pero tu te has empalmado, asique algo te ha molado” y le guiñe el ojo, y le di un puñetazo suave en el brazo. No me gustan esas actitudes de hipocresía (aunque sean internas y sin querer) cuando haces algo de placer que te mola, y lo niegas. Quizás al primero que te lo niegas es a ti mismo, y después hacia los que te rodean. Cuando lo mejor es que si te gusta, aceptarlo y disfrutarlo a tope. Al rato el se fue.

Yo me lo lleve a la zona donde habíamos estado antes. Y le regañe. “No decías que no ibas a comer rabos” “Era por cortesía” “Ah asique ahora se comen rabos por cortesía” “Es que se estaba portando tan bien” “Bueno y te falta algo, que te ponía burrísimo el tío y la situación” y se calló como un perro jeje. “No me queda otra que castigarte”, le ate con la cadena a un sitio. Le di una tanda de azotes, y le deje solo. Le había dejado en ese sitio, pero porque sabia que le podía ver desde otro sitio sin que el me viese. No recomiendo dejar a nadie atado, sin que estés tu delante, en ningún local. Por si le hacen algo que el no quiera y no puede defenderse. Por mas morbosa que suene la idea. Total, que le estaba mirando desde el otro lado. El se sentaba, y se tocaba, miraba a la gente como follaba, se volvía a tocar. Lo miraban, un tio se acercó y se puso a olerle las zapas. Al rato me pase yo, y le dije “que estas bien”, “no se si ha sido mucho castigo eh, ¿te has estado masturbando?” “Si Señor, y agacho el hocico” “Buen perro” y le acaricié. “Ya sabes que no me gusta nada que me mientan. Yo estaba todo el rato vigilándote desde ahí” Y le señale con la mano.  Estuvimos hablando y jugando un rato.

Le lleve de nuevo de paseo por el local. Y le enganche en una silla de la barra. Sabia que seria su local favorito. “Eres un perro callejero, que va por ahí oliendo rabos de cualquiera. Asique tu sitio es este” Le di una patada. Y le dije al camarero, “Si ves que incordia aquí mucho o algo, le envías aquella esquina” “No que va, todo lo contrario”. Realmente sabia que era así, le estábamos dando vidilla al local. Pero nunca se sabe, a alguien le puede sentir mal que de repente alguien venga y le olisquee cuando se vaya a pedir una cerveza jeje.

Estuve dando una vuelta por el local yo solo, hablando con gente, investigando. Aquí fue cuando preguntaba por los arneses. Miraba las orgías, participaba con mis manos (y después lavándomelas). Hubo un intento de fist, pero fallido, un tío se subió al sling, pero su deseo era ser follado, mas que ser fisteado. Me hubiese gustado fistearle, mientras el perro estaba al lado atado y mirando. Pero tenia nostalgia por estar con Rudolf, y sobre todo por estar con XXX mi sumiso novio. De vez en cuando me pasaba por la barra, a veces preguntándole, otras dándole con el pie pero sin decirle nada. Y ya cuando eran casi las 2, le dije “¿nos vamos?”, “Si Señor”. Ya nos lo habíamos dicho mutuamente los dos, varias veces antes, pero siempre imperaba el “un poquito mas”.

 Le lleve al baño, hice que se lavase, aunque se que en su casa se echaría hasta lejía. Le quite la mascara, le abraze. Y nos fuimos vistiendo. El del ropero nos dijo “gracias chicos, volved cuando queráis”, y el camarero nos dio un guiño y un gesto con la mano, acompañado de una sonrisa. Ya una vez que estábamos en la calle, me preguntó “Amo, quiere que le lleve a su casa”. Me encantó la pregunta, me encantó que me siguiese tratando de Amo, una vez fuera de la “sesión”. Yo le respondí que no, que me iba a la casa de mi otro novio, que vivía cerca.
Estaba todo salido y con ganas de verlo. Me fui a su casa. Abrí la puerta, me quite la camisa, y allí estaba yo encuerado y con el arnés. Encendí la luz. Y el se soprendió… y lo que pasó aquí queda para otro artículo.

Siempre que quedo con Rudolf me lo paso bien. Es un tío encantador, cariñoso, y que se mete dentro de su papel. Es de esos sumisos, que son sumisos cuando esta a mis pies. Me encanta humillarle y reirme de él, a la vez que le cuido.Pero luego tienen una vida diaria, en la que no son sumisos. De echo, tiene una vida muy plena a muchos niveles. Me encanta jugar con el y que esté a mis pies. 

lunes, 15 de mayo de 2017

Sesión con Juan, comiendo pizza

Juan es un cliente que ya ha venido mas veces. Habia leido la "sesión" que hice en el burguer y me pidió si podíamos hacer algo en una pizzeria. Asique ni corto ni perezoso preparé una especie de sesión. 

Quedamos por la mañana en mi casa, le hice que viniese sin calzoncillos, para que viniese mentalmente preparándose. Como me conoce, sabe que puedo preparar cualquier cosa asique estaba un pelin nervioso. Jugamos un poco antes de salir. Le desnudé, le llevé al baño y le duche entero para quitarle toda la "mierda" que llevaba. Hice que se hiciese una lavativa, y después pusimos un plug con llave en el ano. Y un pequeño collar discreto. Ahí ya si le dije que se pusiese el calzoncillo. Es una persona que le gusta y disfruta mucho con la humillación, asique sabia que ese iba a ser el eje principal de la sesión. 

Salimos hacia la pizzeria, el iba algo incómodo por la sensación en el culo del plug, y yo me iba riendo de el por la calle. Una vez allí, le explique, "cada trozo de pizza te lo vas a comer de una forma diferente, y por cada pizza que comas, una porción vamos a meterla dentro de tus calzoncillos". La primera fue una pizza familiar, mitad hawaiana y cuatro quesos. "Pero ¿de verdad vas a meterme la pizza en el calzoncillo?" "manos atrás" y le abri el pantalón deportivo y zasca el primer trozo de pizza. Fuimos comiendo la pizza normal, mientras yo evaluaba si estaba disfrutando Juan y hasta donde podíamos llegar. "¿Quieres otro trozo de pizza?" "Si" Le lance el trozo de pizza al lado de el, pero en el suelo. Suspiró profundamente y cerro los ojos "¿no querías pizza?, pues ve a por ella". Después de recoger la piza el estaba empalmado, es de esas personas que a peor y mas humillante le tratas mas le gusta. Cada persona es un mundo. 

Cuando hubo terminado ese trozo de pizza, el siguiente le eche un lapo. Para "decorarla". Ya nos habíamos terminado la pizza asique pedimos una con tomate y jamón serrano, y otra caramelizada (con queso de cabra y cebolla caramelizada, buenisima). Cogí un trozo de borde en uno de mis puños, lo cerré y le dije que descubriese en cual de las dos manos estaba. Si lo acertaba el trozo de pizza seria el de jamón, sino lo acertaba sería el de caramelizada. El misterio es que esta última esta mucho mas caliente, y sentir eso en la poya pues... quema un poquito. Mala suerte para él, no eligió el puño correcto, asique la pizza se la estampe contra sus genitales, entre "hius ahh uyy" jeje. Hay que decir que estábamos en un sitio apartado donde no habia nadie. El siguiente trozo de esta nueva pizza se lo hice comer a mordiscos encima de mis zapas (como podéis ver en la foto). El encantado claro!. El siguiente como le molan tanto las zapas, lo tiré al suelo y lo pisé. La verdad es que los dos lo estuvimos disfrutando mucho. 

"Quieres postre?" "Estoy un poco lleno, pero si" "Pues vas a tener que ganártelo. Te vas a tener que arrodillar delante de tres personas adultas y que no haya niños delante" "¿Pero y eso como lo voy hacer" "Te voy a dar estas tres monedas de 50 centimos. Te acercas y les dices "disculpe creo que se le ha caido esta moneda al suelo, te arrodillas, y le das una de esas monedas que previamente la habrás sacado a tu puño. Si fallas, al siguiente tendrás que lamerle las zapas que lleve". Lo hizo perfecto, las personas super agradecidas por un tio tan caballeroso y amable, y el super excitado por humillarse delante de tres desconocidos. Asique me lo llevé de alli a otro sitio a tomar un postre... despues de todo se lo había ganado. 

martes, 23 de febrero de 2016

Sesión con Rudolf en Despoiler, su visión

Esta es una sesión escrita por Rudolf. En unos días subiré el relato de esta sesión. Fue mi primer día en ese local y he de decir que me lo pase genial. El espectáculo fue estupendo y los camareros dueños encantadores. Y ademas tuve algunas "aventuras" que relataré en ese otro relato, ademas de ser una visión ligeramente diferente a lo que aquí os comenta Rudolf. Espero que lo disfrutéis.

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Soy un Perro de 35 años, algo gordito y con polla pequeña (11-12 cm erecta). Mi nombre puede ser Perro Rudolf, que una vez un Amo en Torremolinos me llamo así por primera vez. 

Era una noche de sábado de Enero,  y estaba un poco apático en casa, sin plan y sin muchas ganas de salir. Vi por Internet que había una fiesta Bdsm en Despoiler, (un local liberal de ambiente hetero, bi, gay…) el cual había visitado en 3 ocasiones con anterioridad. ME fui en coche, ya que vivo lejos del local y así si no encontraba a nadie pues me podía volver rápido. 

Entre en el local, pague mi entrada y me invitaron a dejar el abrigo en la parte de arriba, pero pedí una taquilla en la parte de abajo por si en algún momento de la noche me quedaba desnudo en el local. Deje mi abrigo en la taquilla y me pedí una coca-cola (ya que había llevado el coche y no podía beber). Había unas 4-5 parejas heteros en el local,  la cual una de ellas era una Ama que iba a hacer un espectáculo de fuego con un sumiso después.  Me di una vuelta y vi a un chico muy guapo con sus pantalones de cuero sus botas y abrigo sentado en la parte de arriba del local. El caso que me sonaba mucho su cara, pero no conseguía ubicarle de donde le conocía. Le salude tímidamente y me senté a dos sillones de él por si surgía algo. Anteriormente había encendido el Grindr y el Wapo y le había visto en la aplicación, y allí estaba Dominus Jaime.  Decidí entrarle por el wapo y le escribí: 

-Rudolf: Hola Amo.
-Rudolf: A su disposición estoy.
-Dominus Jaime:  Además creo que ya nos conocemos, no?
-Rudolf: El caso que me suena usted bastante, pero no recuerdo.  Estoy a sus ordenes Amo
-Domninus Jaime: gracias. Puede ser de una sesion de scat en mi casa?
-Rudolf: Es verdad. De eso .

Es cuando entonces Dominus Jaime me dio su watshapp y seguimos hablando por watshapp.

Hace medio año o así quede con él por Internet y fui a una sesión de scat en su casa. Solo lo he realizado dos o tres veces dicha practica como sumiso, y consistió en untarme su mierda por el cuerpo , sin tragar (porque no realizo practicas no seguras) y de lo cachondo que estaba me corrí enseguida en aquella ocasión. 

Vi bastante cambiado a Dominus Jaime respecto del día que me unto su mierda por el cuerpo, mucho mas guapo, con una barba perfecta y bien recortada. Igual de simpático y agradable que entonces, lo cual me da bastante confianza para el tema de la sumisión.

Me pregunto por watshaap que limites tenia y le comente  que sexo seguro, dolor y sangre. Que no tragaba fluidos. Que me podía pasear a 4 patas, mearme ,azotes pero sin pasarse, exhibición en publico…  Dominus Jaime me pregunto si podía sacarme fotos. La verdad, que es algo que no me gusta mucho sobre todo por discreción o porque alguien me pueda identificar, pero accedí porque era sin sacarme el rostro, porque estaba demasiado cachondisimo y me encantaría ser el perro de Dominus Jaime. 

Mientras tanto una pareja hetero empezó a hablar con Dominus Jaime y a mi se me hizo eterna la espera. Una vez que termino de hablar, me acerque a su sillón y me puse en pocos minutos a 4 patas a lamerle las botas. Me encanto estar arrodillado delante de aquel Amo lamiendole sus botas.  Me hizo alguna foto, lo cual no me gusto demasiado por el tema de discreción, pero era superior mis ganas de estar con él, antes que mi miedo a las fotos.  

Al poco rato empezó el espectáculo del local, así que bajamos a la barra y lo vimos. Dominus jaime estaba de pie en la barra, y yo me puse de rodillas junto a el , como un perro. Previamente me había puesto un collar de perro con su correa . A mi que me pongan collar y estar así, me pone muy cachondo, es de las practicas que mas me gusta, el Dogtraining. Siempre atento, me pregunto de vez en cuando que si me cansaba que podía cambiar de posición. El espectáculo consistió en cosas de fuego, agujas etc. Al finalizar el espectáculo me pregunto que me había gustado mas del espectáculo, y le dije que sobre todo que el sumiso se quedara desnudo en el local delante de la gente. Me da mucho morbo estar desnudo en un local donde el resto de la gente va vestido, me gusta la exhibición que me humillen en publico. 

Así que tardamos poco en bajar a las taquillas y desnudarme , y estar solo con mis botas el collar de perro y la correa. Esa situación me produce mucho morbo así que me paseo por el local así. Me da morbo también estar así delante de chicas (Yo soy gay, y nunca he follado con una chica). Es bastante morboso y humillante a la vez.  Yo estaba encantado de que me paseara así. 

En la parte de arriba del local hay como unos reservados con cama, donde estaban follando dos chicos, y nosotros nos pusimos en otra. Le comí el rabo a dominus Jaime, lo que me encanto. Me encanta comer rabos, cosa que culo no (aunque me gusta que me caguen encima, algo que puede resultar extraño). Me enseño un chupete y me pregunto que si quería ponérmelo. Nunca lo había hecho pero el hecho de tener un chupete el collar de perro y pasearme así por el local me encantaba. Estaba disfrutando al máximo.  Solo de pensarlo ahora se me pone dura…  Además me escribió en el pecho “Ríete de mi”. Me dejo unos minutos atado  a una correa que hay en la zona de las barras con el chupete, lo escrito en mi pecho y la correa de perro, por si alguien interactuaba conmigo. Me encanto estar así, es algo que me da muchísimo morbo. 

Yo estaba disfrutando al máximo, y mi pensamiento era si mi Amo estaba disfrutando conmigo. Yo pensaba que si, porque me decía a mi mismo que si estaba conmigo era porque le estaba gustando putearme de esa manera.   Bajamos a la zona de debajo de la  mazmorra,  y me encadeno a unas cadenas. Me hizo unas fotografías así, y he de reconocer que me daban mucho morbo las fotografías y espero poder verlas publicadas. 

Lo siguiente fue ponerme en la zona de la lluvia recostado. Al principio no sabia el porque de la posición, pero me falto pocos segundos para saber lo que me iba a hacer. Totalmente desnudo, sin botas ni nada, me hizo una lavativa con la ducha. No me lo esperaba y le tuve que pedir que parase, porque se me estaba poniendo mal cuerpo. Le pedí una vez que parase, pero me dio tal morbo la situación y el sentir mis tripas llenas de liquido que le pedí que me pusiera un poco mas de agua. Lo hizo pero le tuve que pedir que parara de nuevo porque se me puso mal cuerpo. Era una situación intensa de que me cagaba por las patas y no podía aguantar. Perdí algún resto de heces porque no me aguantaba. Le pedí corriendo que tenia que ir al baño porque estaba que me cagaba vivo y pensaba que no llegaba al baño. Fui a cagar y cerré la puerta, pero me abrió la puerta Dominus, para que me viera y si pasaba alguien para que me viera verme cagar. Me resulto superhumillante la situación, el que te vean hacer algo tan intimo, pero me dio mucho morbo. Estaba disfrutando al máximo. 

Antes de la lavativa, me hizo meter la cabeza en el WC, y tirar de la cabeza. Es algo que me gusta, pero en un WC publico no me mola, no es como el hacerlo en una casa privada.

Después de cagar, y tras dar una vuelta en el local en uno de los sillones me pajeo hasta que me corri. Me hubiera gustado mas que lo hubiera hecho en la barra, o comerle la polla en la barra, pero eso lo hicimos en una zona algo mas privado. 

Fui una corrida que disfrute muchísimo, porque estuve 3 horas o así con Dominus Jaime que me hizo disfrutar al máximo, ademas de sentirme muy cómodo con él.

Espero poder seguir haciendo mas cosas con el y poder ser uno de sus perros fijos.

Perro Rudlf

¿Te ha gustado esta sesión? ¿Te gustaría una sesión conmigo? Anímate y escríbeme

Para las fotos como para este relato he pedido permiso a la persona que participa en él. Nunca publico nada sin el consentimiento de los que participan en las sesiones. Los datos están modificados para que la persona permanezca en el anonimato, por eso mismo tampoco muestro las caras. 

sábado, 13 de febrero de 2016

Sesión adult babe, con humillación, feminización y tema pañales


Marcos 34años, complexión media tirando a gordito. Me escribió una persona solicitándome una sesión de Adult Baby. En principio me resultó curioso, me parecía que no había hecho nada parecido, asique era un reto para mí. Si es cierto que había tenido sesiones de infantilización, pero, aunque para los pro-fanos nos parezca igual no es lo mismo. En su día subí un artículo sobre os diferentes juegos de este tipo. Pues bien, estuvimos intercambiando mensajes de como quería la sesión, en medio de eso fue formán-dose un vínculo. Y por supuesto ambos teníamos más deseos no solamente de hacer la sesión sino de conocernos. 

Era en una ciudad a la que suelo ir de paso. Asique en lugar de ser en mi gabinete fue en un apartamento alquilado. Acababa de llegar de Madrid y estaba cansado, y además llovía. Pero tenía muchas ganas de conocerlo. Puse la dirección en google maps y toque al timbre. Me abre subo, y me había recibido tal y como le dije, vestido de una forma elegante. Le fui desnudando, y le mostré parte de las cosas que había traído. Jugué con el como si fuese un bebe y otras veces como si fuese un niño de dos años. Mientras el me iba contando su experiencia con este apasionante mundo. 

Decidí que era hora de la ducha. Me encantó ese momento. Lo metí en la ducha y lo enjabone. Mientras le estaba cantando canciones de nana e infantiles. Recuerdo que el cristal se había llenado de vaho, y en ese momento le hice un dibujo con los dedos en el cristal, una figura grande “este es papa” y con un brazo hacia una figura chica “y este quien es” “este es el neneeeee”. En ese momento algo dentro de mi hizo click. Brotó una ternura indescriptible. Le dije que saliese del baño, le seque, y “ahora papa se tiene que duchar, porque los adultos nos duchamos solos”. Al rato salgo, y como el espejo del baño estaba empañado le dije ahora haz un dibujo tú, y dibujó una casa, cualquiera que tenga conocimientos de psicología sabría leer ese dibujo, y a mí me encantó. 

Una vez seco, le llevé de la mano al cuarto.  Me dispuse a limpiarlo con talco, a cuidarlo y por fin a ponerle el pañal. Era la primera vez que ponía un pañal a alguien, y claro me tubo que ayudar. Pero la sensación me encantó. Pase de entender el ABDL en la teoría a la práctica. Estuve jugando un rato con el mientras estábamos en la cama y la cosa se encendió. Le estuve dando “el bibe de machos”, sentía su cuerpo, le comí los pies como si fuese un bebe. Para al final hacer que se levantase y orinarle dentro del pañal. Fue un momento casi orgásmico para los dos. Después procedí a vaciar al niño. Su corrida fue indescriptible. Después le regañé por haberse meado y le duché de nuevo para ponerle un nuevo pañal. 

Nos tumbamos rendidos en la cama. Y vi que él se quitaba el chupete y se metía el dedo. Indague sobre esa práctica y por lo visto lo suele hacer muy a menudo, de echo desde entonces, me envía fotos con el dedo metido en la boca y a mí me derriten. Realmente se le pone una cara mucho más tiernos. Para mi es una revolución desde la ternura, si nuestro instinto de pequeños nos dice eso, ¿Por qué no hacerlo? Solamente porque un “convenio de adultos” ha dicho que está mal… pues hay que romper las reglas y hacerlo. 

Después me dijo que quería una transformación en nenita. Así que le puse el chupete azul, pero al rato se lo cambié por uno rosa. Y le decía, que él no era un niño era una nenita, y fui diciéndole diversos motivos para mostrarle que lo era. A lo que el refunfuñaba en plan niño. Se suponía que era una cosa forzada. Asique para terminar de demostrarle que era niña, le llevé al baño, y le quité hasta el último pelo de su cuerpo. Diciéndole que lo estaba convirtiendo en lo que realmente era, una nenita. Le hice que se mirase al espejo, y lo duche de nuevo para quitar todo resto de pelos. Una vez secado seguí mi proceso de fem-nicación, con un pintalabios le puse dos mofletes rojos, le puse unas medias y un sujetador rojo. Le enfoqué hacia el espejo y le hice decir que era una nenaza, convenciéndolo por las buenas. En ese momen-to, algo hizo crack dentro de él, y vio que no le gustaba, que abortábamos la operación de feminización, porque era demasiado humillante para él y no le estaba dando morbo. Esto a veces pasa, uno piensa que deternimadas prácticas nos dan morbo, y luego cuando las llevamos a lo real no es así, aunque después de experimentarlas sigamos masturbándonos con ellas. 

Le puse de nuevo unos pañales y el chupete azul. Pedimos que nos trajesen una pizza al apartamento los dos estábamos hambrientos. Mientras venia nos pusimos a jugar. Y bueno yo le dije que tenía que recibir al pizzero con el pañal. Y así fue, solo que se puso unos pantalones para disimular. Pero el chupete solo se lo quitó para hablar con el. Nos pusimos en un sofá y le estuve dando de comer pizza al niño. Al rato estábamos como colegas, el con el pañal y comiendo pizza. Para mi eran sensaciones nuevas que desde luego merecía la pena vivirlas. 

Desde entonces nos hemos escrito varias veces, tenemos ganas los dos de quedar de nuevo. El pilló un bono, lo cual me confirma que seguiremos viéndonos. Pero lo que le dije a él antes de la sesión, me en-cantaría vernos más allá del bono y seguir profundizando en estos temas ABDL, y en nuestro vinculo. Lo cierto es que se me ha generado hacia la una actitud paternal. Hablamos todas las noches, me intereso por sus proyectos y por supuesto le ánimo. Es mi niño, que otra cosa podría hacer!!

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Para las fotos como para este relato he pedido permiso a la persona que participa en él. Nunca publico nada sin el consentimiento de los que participan en las sesiones. Los datos están modificados para que la persona permanezca en el anonimato, por eso mismo tampoco muestro las caras. 

sábado, 23 de enero de 2016

Sesión-comida con Erika en el Burguer, humillación, exhibicionismo, masturbación, alimentación


Sesión con Erika, 34 años, de estatura media y con un precioso pelo. Amiga de un sumiso de hace tiempo. Me comenta que por medio de él ha sabido de mi blog, que le ha parecido interesante y que le gusta-ría conocerme. Tiene experiencia en la sumisión, pero no quiere tener una sesión fuerte conmigo. Y como había visto que en el Facebook había publicado una sesión en un Burger, le gustaría hacerlo ahí porque allí ella se siente más segura, ya que está en un lugar neutral. Lo cual me extrañó porque está casada y siempre sería más discreto mi doungeon que en un local público. Por discreción también no he podido poner fotos de ella, a pesar de mi insistencia de que si no se la veía nada no se la reconocería. Pero me dijo que sí que quería aparecer en las sombras. 

Llama al timbre y aparece por la puerta. Ella venía vestida de calle, y yo también vestí casual cazadora cuero, camiseta blanca, pantalones vaqueros y botas. Hacía muy buen día, pero le presté mi pañuelo rojo. “Y esto para que”. “No te preocupes, póntelo en el cuello, te favorece y más te va a favorecer después” y la guiño un ojo. Me da lo que habíamos acordado en un precioso sobre rojo y nos ponemos en marcha hacia el Burger. 

Una vez llegados allí elegimos lo que queríamos tomar, se fue adelantar a pedir, y la dije “Yo voy a pedir lo que te vayas a meter por esa boquita”. No fue muy llamativo porque se lo dije mirándola a los ojos, pero con tono dominante. Pedimos, y cuando nos traen la comida le doy a ella las bandejas “Ahora esto si llévalo tú”. Una vez que llegamos a la mesa la dije, “Te he traído esto” y puse encima de la mesa un collar negro. Cuando quieras que empiece la sesión te lo pongo, pero no empezaremos a comer hasta que no te hayas puesto el collar. Empezamos hablar sobre lo humano y lo divino, principalmente sobre nuestras experiencias BDSM, terminamos las bebidas y ella bajó a por más. 

Subía las escaleras con una cara cambiada, tenía una mirada más felina aún. Se sienta, me dice “Cuan-do quieras dóminus, me has dado la suficiente confianza como para poner mi voluntad en tus manos”. Mi adrenalina recorrió mi columna vertebral e hizo que aflorase en mí una sonrisa. Cogí el collar, me levanté, y se lo puse. ¡Quedaba mucho más sensual! Aun así, por discreción la dije “Si quieres puedes ponerte el pañuelo, para que solamente tú y yo sepamos que eres mía”. Y efectivamente se puso el pañuelo con mucho estilo. Cogí una de sus hamburguesas, la abrí y la puse en el suelo. Con mi bota la pisé suavemente, ella no dejaba de mirar la bota y la hamburguesa, con cara de deseo y satisfacción. “Ahora cógela, ya podemos comenzar a comer”. Ella se levantó, y se puso de rodillas delante de mía, cogió la hamburguesa y se volvió a sentar en su sitio. Con una discreción, elegancia y sumisión, a cada cual mayor. Los dos estábamos disfrutando de la experiencia. 

Como gesto sencillo de sumisión, yo la echaba ketchup en las hamburguesas. En las patatas volvimos a repetir el mismo “ritual que en la hamburguesa”. Pero en la segunda hamburguesa la dije que solo iba a morder cuando yo se lo dijese. Desde luego fue muy sensual, yo estaba controlando la comida de Erika. Cuando le faltaba la mitad de la hamburguesa, me levanté y me puse al lado de ella. Con la intención de partirle trozos, y dárselos con mi mano. Ella masticaba, pero se veía que estaba disfrutando más con las sensaciones que con la comida. Eso es que íbamos bien. Al segundo bocado, saca su lengua y acaricia mi dedo con ella, y así lo hicimos hasta terminar esa hamburguesa a un ritmo lento. Me volví a levantar, y claro se tuvo que levantar ella para ponerme yo, y… “Erika y eso… tienes el asiento mojado, ¿se te ha caído agua?” yo sabía perfectamente que no se debía a eso. Ella se puso roja, supongo que sabía que estaba excitada pero no se había dado cuenta de ese pequeño detalle. “Lo siento señor, sé que soy una guarra, pero es que… mientras que usted no me veía… me he estado tocando y… lo siento señor, imagino que debía haberle pedido permiso”. Yo estaba alucinando, aquella mujer se había masturbado delante de mí, moviendo solamente los dedos y sin mover el brazo. La pedí que me lo mostrases para cerciorarme de que había sido realmente así. “Desde luego, tendré que castigarte”. 

La dije que si conocía algunos de los que estaban en el Burger, eran como otras cuatro mesas. No cono-cía a nadie de allí. Asique la dije que se bajase el escote, y que preguntase mesa por mesa, si querían que les rellenase los vasos o que les fuese a tirar algo. El reto no tuvo mucho éxito. En una mesa estaban una parejita homosexual, que sonrieron y pasaron del tema. En la otra había un señor con un periódico que estaba enfrascado en su periódico, y supongo que se pensaría hasta que era parte de los camareros del local. Y en la tercera mesa, había unos cuatro chavales de unos 20 años. No se veía desde el ángulo donde estábamos sentados, asique tuve que levantarme. Los chavales igualmente no la pidieron nada, pero ella al darse la vuelta uno se estaba tocando el paquete. Yo le hice un gesto con el dedo en mi ojo, en plan te estoy viendo y se quitó la mano, mientras estaban riéndose y hablando por lo bajo. “Ven aquí gatita. Felicidades lo has intentado, aunque no haya salido bien. ¿Tienes sed?”, “si dominus”, “pues da-me el vaso que ahora te traeré yo la bebida y ni se te ocurra coquetear con esos chavales”. 

Bajé las escaleras, me fui al baño y enjuagué su vaso con agua. Me bajé la cremallera y oriné dentro del vaso. Me miré al espejo y me sonreí. Todo estaba siendo perfecto yo estaba más que satisfecho y ella estaba disfrutando. Cogí una tapa de plástico y una pajita y se lo puse en su vaso. Subiendo la escalera, y la pillé ojeando el móvil. Me senté y la dije, “no, no, no, ¿habíamos acordado que nada de móviles no?”, “si, pero es que estaba tan emocionada que se lo estaba contando a una amiga sumisa”, “pues eso lo dejas de postre, a no ser que de postre prefieras que los tres chavales y yo te follemos encima de esta mesa”, la dije poniéndola mi bota entre sus piernas y moviéndola de adelante atrás. Ella se puso colora-da, y me dijo “¿no serás capaz no?”, “entiendo que es que te gustaría eso, pero tu uno de los límites que me pusiste es que querías seguir siendo fiel a tu marido y no tener penetración. Y yo siempre, siempre respeto los límites”. Ella tragó saliva, y “gracias Señor”. La puse de castigo el tener mi bota encima de sus zapatos. “Te he traído esta bebida especial, espero que te guste”. De nuevo ella con cara de circunstancias, se que ella sabía lo que era, porque no me lo puso como límite. Lo arrimó a sus labios, pero no se atrevía a beber. Yo la dije “Adelante”. Ví como ascendía mi orín por la pajita hasta la boca de ella, y de nuevo saltó una cara de perplejidad, pero me soltó “ah pues esta bueno, yo no lo había probado nunca”, “claro es que es receta especial”. Seguimos hablando, y sobre todo ella esperando a que yo terminase de comer. Mientras no la quitaba ojo de encima y la iba proponiendo juegos sencillos. “Lo terminé! ¡y quiero más!”. Vaya pues si te ha gustado, pues ahora bajas conmigo, coge tu bolso para que no te lo roben o algo, y me vas hacer una foto mientras te relleno el vaso”. Bajamos, y los empleados nos miraron con una cara de “a donde vais que no se puede tener sexo en los baños”, supongo que en estos sitios hay cámaras de seguridad y algo nos habrían visto hacer. Metemos el código para entrar al baño y procedemos a rellenar el vaso y hacer las fotos. 

Una vez arriba me pregunta, “dominus Jaime, me gustaría hacerle una pregunta si me deja”, “claro”, “me ha extrañado que no se empalmase cuando orinaba, ya que supongo que estará usted excitado”. Y la respondí lo que suelo decir en alguna ocasión, que, a mí, las prácticas BDSM es raro que me produzcan erecciones, que es un disfrute diferente, desde el interior, que para mí el aspecto genital pasa a un segundo grado, y solo se acciona sí sé que va a servir para algo (felaciones o penetraciones). Le pareció normal y me dijo que eso era señal de que era un buen Amo, que ella con el que estuvo casi una década le pasaba igual. 

Terminamos de comer. Voy hacia ella y le quito el collar, diciéndole después “ha terminado la sesión”, a lo que me contesta, “lo echaré de menos, es muy placentero tener el collar en mi cuello”, “es donde debe de estar en alguien como tú”. Fuimos caminando por Madrid, hablando sobre la sesión. Nos dimos un abrazo esta vez fraternal. Y después nos estuvimos intercambiando varios wasaps, donde ella me volvía a decir que estaba agradecida por la sesión y que gracias por haberla tratado tan bien. Que estaba deseando encontrar un hueco para una segunda, aunque lo tiene difícil por su marido.

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martes, 19 de enero de 2016

Fetiche del pañal: AB (AdultBaby), DL (DiaperLovers) y humillación de pañal


Hace un tiempo, hubiese dicho que los juegos con pañales se reducen solo a juegos de infantilismo. Pero poco a poco vas conociendo a personas con los más diversos fetiches y aprendes mucho sobre diversas cosas ente otras este de los pañales. Generalmente estos juegos se clasifican en dos tipos AB (AdultBaby) y DL (DiaperLOvers). Yo voy a clasificarlos en tres tipos: infantilización, llevar pañales (diaper lovers) y humillación, aunque luego he incorporado un subtipo dentro de cada uno. Por supuesto puede haber combinaciones entre ellos y otras modalidades, simplemente intento resumir las prácticas. Con los tres elementos tengo
experiencia, con unos más que otros, y me adapto a lo que busques. Creo que con el gráfico de colores que hay al lado puede verse mejor la relación de infantilismo, diaperlovers y humillación, asi como los nexos de unión entre ellos representados por la mezcla de los dos o mas colores superpuestos. El placer erótico que se tiene en cualquiera de estos tres campos puede reducirse a la práctica en si, como a tener masturbaciones, como simplemente ejercer ese rol sin ningún tipo de contacto sexual (es importante que me digas que modalidad quieres para saber cómo jugar). Lamentablemente este tipo de prácticas son muy incomprendidas y rechazadas por mucha gente, incluso por los que tienen gustos sexuales alternativos, pero estoy seguro que poco a poco se irán abriendo las mentalidades. Voy a entrar a explicar un poco sobre esas tres formas diferentes.

Infantilización o autonepiofilia
Es la parafilia sexual de que te traten como a un bebe. Y está claro que quizás una de los accesorios que ayudan a infantilizar a alguien son los pañales. Este fetiche puede enraizarse ya en la infancia donde se producen los primeros estímulos eróticos. En este caso yo desempeño el papel de padre o cuidador: se pone el pañal, cambiarle si se ha mojado, regañarle suavemente, darle el chupete, o un biberón, o ponerle cremita, baberos, etc. El placer que se siente aquí no es solamente por el juego en sí, sino por una liberación total de responsabilidades, el “yo” lo dejan a una persona que les cuida. Es como una especie de regresión, donde uno vuelve a su infancia sin nada de qué preocuparse, porque ya habrá otro que se ocupe de todo como hacían sus padres. A veces va unido también al morbo por los globos o por las pelo-tas de playa. Hay mujeres que se dedican a ser niñeras de niños adultos, a mí me encantaría ser el niñero de uno o más niños o niñas adultos, creo que puede ser una aventura apasionante.

Más adelante hablo de los esclavos con pañal. Y es que esta indefensión, se puede ver la otra cara de
la moneda, un bebe es el ser más indefenso que hay y por lo tanto no puede defenderse más que llorando y pataleando. Y desde ahí se puede ejercer una sesión de sumisión, que está entre medias de usar pañales, “defenderse” y actuar como un bebe, pero hacer prácticas de sumisión de un adulto.

Según un estudo (Hawkinson, K., & Zamboni, B. D. (2014). "Adult Baby/Diaper Lovers: An Exploratory Study of an Online Community Sample". Archives of Sexual Behavior) el 93% de las perso-nas eran hombres. Me comentaba una dómina, el otro día, que muy probablemente se deba a que ellas están acostumbradas a llevar compresas y tampones, y para los hombres es una cosa que les saca de lo cotidiano. Según este estudio edad media de cuando comenzaron a sentir este morbo fue a los 11 y em-piezan a practicarlo a los 13. Las actividades más frecuentes eran llevar pañales, toallitas húmedas y el uso de otros artículos de bebe. Y el 87% dijo que este fetiche no les había causado ningún problema en su vida ordinaria. Por lo que me han comentado algunos diaper lover que conozco creo que estos mis-mos datos se podrían aplicar a cualquiera de los fetichistas de los que trato en este artículo.

Humillación y pañales
Es una mezcla de los dos, pero con un componente de humillación. Algunas veces tiene que ver con lo que en Japón llaman Omorashi, se trata de tener la vejiga llena y mearse en el pañal. El disfrute principal estas mientras se orinan o defecan en el pañal (diferente del escatológico que disfruta jugando con la mierda), o que incluso otros orinen dentro de su pañal. Otras veces tiene que ver con el spank, el sentir placer de ser un niño que es azotado por el padre (siendo prácticamente ese el groso de la sesión). Mientras que otros les gusta que los traten como bebes pero que les repriman por mojar los pañales, o por hacer cosas que no deben y por lo tanto reciban castigos. Una práctica humillante seria por ejemplo hacer un enema, poner un pañal y que se aguante, y llegará un momento en el que tengan que soltarlo y zas… todo al pañal. Por ejemplo la imagen que aparece al lado es de un sumiso que le gusta ser humillado con los pañales. 

Voy a ponerlo en este grupo, pero realmente también podría pertenecer al primero si no hubiese humillación o incluso uno aparte. Se trata del travestismo, de hombres adultos que desean que les conviertan en bebes niña, o incluso en bebes niño y después transformarlos en bebes niña. La diferencia es si quieren ser tratados como una niña normal o si quieren recibir humillaciones en plan “creo que eres una nenaza” “deberías vestir de rosita porque con esa colita tan pequeña”, etc. 

Diaper Lovers o amor por los pañales
Son las personas que se sienten a gusto con los pañales. No tiene nada que ver con el infantilismo, sino más bien con el pañal mismo. Y muchas veces no tiene connotaciones sexuales. Se ponen un pañal para dormir, para salir a la calle, es decir que usan los pañales dentro de su vida normal. Las personas que conozco que les mola, me han dicho que con el pañal puesto todo cambia, los problemas se relativizan, si bien al principio es humillante o rato, después te ayuda a ser más humilde y te ayuda a desconectar y preocuparte por las cosas esenciales.

La sensación de sentirse voluminosos es creo la más destacada. A muchos les gusta tocarse y sentir que el pañal es abultado. De hecho, se suelen hacer quedadas entre dos o más para estar en pañales. En algunos casos he comprobado cómo es también la sensación de la goma lo que gusta, quizás podría ser un morbo que haga eje con el rubber.

Dentro de los diaper lover, están los esclavos del pañal. Una vez que se ponen el pañal, es como una persona que se pone el collar, cambia de rol automáticamente. A él se le ha privado de la decisión más básica de la vida adulta que es cuando y como hacer sus necesidades. El uso del pañal sobre todo si son sesiones públicas le da un toque extra de sometimiento y a veces de humillación. Cada mirada sonriente o cada comentario mirándole, son una tortura para él. Y también el atar a un sumiso con el pañal pues-to, que se haga sus necesidades y tenga que suplicar para que le cambie de pañales.

Por si alguno le queda alguna duda, no se trata de juego con menores, sino de adultos que ejercen en el rol del bebe. De hecho, hay muy pocos ejes de conexión, en forma paralela, es como si comparásemos el dogtraining (comportamiento de un ser humano como un perro) con la zoofilia.

Hace poco Cuatro en Conexión Samanta sacó un programa solo sobre el fetiche de los pañales, no esta mal, salvo que al ser un programa de televisión resaltan lo mas llamativo y patologizan mucho, cuando el tema es mucho mas normal y común de lo que parece. Si quieres ver el programa pincha aquí

También es interesante el uso de pañales de forma puntual, en otros juegos que aparentemente no tengan nada que ver tales como el exhibicionismo, travestismo, humillaciones, o el control de las actividades.

¿Y tú como usas los pañales? 
¿Lo has probado? 
¿Te gustaría?

lunes, 11 de enero de 2016

Sesión en un teatro, humillación, pañales, correa, servidumbre


Nazan, 45 años, delgado. Es un cliente de mi trabajo oficial, que sabe que me gustan los juegos BDSM, y cuando le dije mi aventura de iniciar estos juegos desde otro punto de vista, no solo le encantó sino que me reservaría cita. Y así fue, ha ido leyendo mis sesiones y me ha elogiado por ser imaginativo, pero me lanzó un reto “hacer una sesión BDSM en medio de una obra de teatro”. Creo que el pensaba que le iba a decir que no, porque cuando acepté el reto, titubeo y me dijo “¿De verdad?”. “¿Qué pasa que después de tantos años todavía no me conoces?”. “Pero no te diré el día, ni la hora hasta el día mismo en que vayamos, ni la obra para que no te prepares nada”. “Genial, me encantan los retos”.  

Este domingo, me envió un mensaje a las 15h, “Esta tarde tenemos sesión de teatro y BDSM, ¿te apetece?”, “Si claro”, “Genial, pues si puedes estaré allí a las 17h”. Se presentó en casa, con ropa convencional rozando el sport. Nos dimos un abrazo. Y mientras me cambiaba él se quedó hablando con mi pareja. Salí impecable, un traje de color oscuro y las botas que ya habéis visto en alguna ocasión, de echo salí con los guantes de cuero puestos. Me vio y tragó saliva. Había acertado con la indumentaria. Allí me dice, “Tu pareja también se tiene que vestir” “¿y eso?” “Pobrecito, no le vas a tener aquí castigado no, así disfrutamos los tres del teatro y tú y yo con ese punto extra que da el juego”. La verdad es que ellos dos se que se llevan bien y a mi pareja le gusta a veces el teatro, asique no le puse problema. 

Salimos de casa, y me dijo, “¿llamamos a un taxi no?”, “Nah nah, vamos en el metro, a partir de ahora comienza la sesión”. Fuimos al metro, y mientras esperábamos le puse una tobillera de cuero. Le fui a sacar una foto y “perdona Jaime, pero no quiero fotos”. Como es normal acepté, aun así negocié con el sacar un par de ellas que veis aquí, en las que no se le ve prácticamente nada. Una vez en llegó el metro, le enganche a una correa de cuero muy suave, para que pasase disimulada. Eran varias paradas asique me daba tiempo a jugar un poco. El me mostró al rato que estaba ya empalmado. Le tiré de la correa para llamarle la atención dos veces y en todo momento la tenía medio tensa para que notase la tirantez. Mi pareja estaba con la cara roja, creo que todavía no está muy acostumbrado a mis juegos delante de él, y eso que ya son varios años. Pensaba que estábamos siendo lo suficientemente discretos, pero creo que no, un chico joven de unos 32años, me vio que jugaba con él, y yo no sabía si solo le estaba pareciendo raro, porque lo cierto es que nos miraba y se sonreía, pero con una sonrisa morbosa. Al rato ya descubrí por el bulto que tenía en el pantalón y que el orgullosamente me mostraba con su mano. Le mostré a Nazan lo que él le estaba gustando al compañero de viaje, y como seguramente este desearía estar en su lugar. Se le puso una cara de orgulloso y lanzo una sonrisa de “cachorro feliz”. Sin duda me encantó. 

La verdad es que me despisté entre atender a Nazan, ver que mi chico estuviese a gusto, jugar con nuestro compañero de viaje y por supuesto disfrutar yo con los tres. Me despisté y casi a un nada de llegar a nuestra estación, le desenganché la correa. Y le guié el ojo al acompañante y le dije gracias. Le di el paraguas a Nazan y le hice que nos tapase a mi pareja y a mi mientras él se mojaba, al rato le dije que se metiese dentro del paraguas también. Fuimos andando hacia el teatro y de camino Nazan me dijo “Gau, es la primera vez que hago esto en público, estaba muy nervioso, tenía un cosquilleo en el estómago e incluso una vez me dio ganas de decirte que parases por miedo”. Y le dije “Son sensaciones normales, aun así sabes que en cualquier momento me puedes decir “STOP” y paramos”, “no, no, si quiero seguir jejeje”. Llegamos al teatro, y le dije a Nazan que cerrase el paraguas y lo sacudiese. Después me quité los guantes, le dije que me los besase y que me los guardase para cuando se los pidiese. Sacó las entradas y le dije “ahora busca como un buen perro cual es nuestro sitio”. Él estaba encantado con el trato medio suave de sirviente que le estaba dando.

Encontró por fin los asientos. Faltaban 10 minutos para que la obra comenzase, asique le dije a mi pareja que nos esperase allí. “Nazan, ven conmigo al baño”. Una vez en el baño, le dije que me lamiese las botas, y él también se negó. Por estas cosas prefiero siempre que se rellene el cuestionario antes de las sesiones para conocer a la gente y saber que hacer. Más de uno hubiese estado encantado en lamerlas allí en los baños. Asi que le dije bueno pues agáchate y bésame las botas. Después le hice que se bajase los pantalones y le rodee con papel higiénico la pelvis y los genitales como si fuese un pañal. Con esto si estaba disfrutando más. De echo mojó de precum parte del papel por lo que tuve que ponérselo de nuevo, incluso reforzar esa zona con más papel. “Ahora llevarás este pañal por castigo, de no haberme rellenado el cuestionario antes de la sesión”. Entraron a la puerta de improviso, yo me di la vuelta como si estuviese meando y el se subió los pantalones. Esperamos a que el otro se fue, nos lavamos las manos y le dije “ahora continuemos con la función”.

Llegamos a nuestras butacas, ya habían apagado las luces del teatro, le puse de nuevo la cadena en la tobillera y terminaron de apagar las luces. Durante la obra de teatro, yo le iba comparando con los personajes humillándole, le escupía en mi mano para que lo lamiese, le decía cuando tenía que aplaudir y cuando no, yo aplaudí varias veces contra sus nalgas, le clavé en alguna ocasión el paraguas en el pie. 

La obra se llama “La viuda alegre”, la cual sin duda os animo a que la veáis, merece mucho la pena tanto por la obra en sí, como por la puesta en escena, como por las magistrales voces que la interpretan. Es curioso porque pudimos adaptar perfectamente el juego a la obra de teatro. Para no aburrir demasiado, destacaré solo algunas partes de la obra con las que jugamos. Hay un personaje que es Camille, la esposa de un embajador, que es filtreada por un joven, en su abanico la escribe “Te quiero” y ella le escribe “soy una esposa honesta”. Pues yo le solté, ves tu deberías poner “soy una zorra y estoy a tu servicio”. Danilo, cuando le ofrecen bailar con una viuda rica para enamorarse de ella vende su puesto para bailar con ella, y yo le solté “ves, contigo debería hacer lo mismo, levantarme en esta sala y decir… señores quien de ustedes quiere jugar con esta escoria”. O por ejemplo para mi sorpresa, en el tercer acto como es sabido se produce en ambiente de cabaret, lo que no imaginaba yo, era que en esas escenas salieran azotes, dogtraining, y otras prácticas de lo que llamamos “sexo duro”, fetiche, feminización, etc. Nos miramos entre los dos y le dije “si te gusta alguna postura me dices”. Parecía un niño chico en una confitería, me señalaba una y otra y otra. 

Terminó la obra, y todos rompimos aplaudir, pero yo le dije a Nazan que no, que aplaudiese más aquel personaje que no le hubiese gustado. Y a los que a mí me gustasen más, le daría un tirón de la correa para que no aplaudiese, y así lo hice con el embajador y con Danilo. Después le dije, y ahora levántate aplaudir, dicho y echo, fue levantarse él y levantarse después parte de los espectadores. Wau, algo me recorrió el cuerpo, en cierta forma yo había echo que todas esas personas se levantasen. Me encantó!.

Al salir le dije que me diese los guantes y que nos volviese a cubrir con el paraguas hasta el metro. Allí le hice un par de perrerías, hasta que cuando llegamos a Sol, salimos. Le dije “hemos terminado la sesión”, le di un abrazo, y le dije que nosotros ya nos vamos para casa. Me dio mil y una gracias, y que se lo había pasado genial, que estaba deseando repetir, etc. Al llegar a casa vuelve a decirme lo mismo vía wasap. Yo la verdad estoy encantado cuando en una sesión hay química y los dos lo pasamos genial. Ya le dije, no hay próxima sesión hasta que no me traigas el cuestionario relleno. Y me suelta “me da permiso para masturbarme recreándome en todo lo que ha pasado hoy”… “no solo te doy permiso, te pido que lo grabes en tu mente y lo uses en varias ocasiones”, “creo que la sesión de hoy no se me olvidará en la vida, gracias de nuevo”. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

Sesión en baños públicos con sumiso, humillación, feminización y bukake


Señor de 50 años, divorciado, con dos hijos, le llamaremos Juan (los datos no son reales, para resguardar la discreción). Su petición es ir a los baños públicos y que le haga comer las pollas de la gente. Ha realizado varias escapadas a estos sitios, pero le gustaría tener a varios a su alrededor. Así mismo tiene la fantasía de que le humillen allí. 

No es la primera vez que quedamos, generalmente es un hombre que le gusta la discreción y siempre que ha venido han sido sesiones suaves de spank, humillación y lamida de pies, sin duda uno de los mejores lamedores de pies que conozco. Esta vez me hizo una propuesta que me asombró, ir a un sitio público. El estaba dentro del armario a muchos niveles, es más la primera vez que vino era casi obsesivo con el tema de la discreción. Por eso ahora me chocaba tanto su propuesta, pero está claro que accedí. 

La noche del martes tuve que acompañar a mi pareja a la estación de xxxx para que cogiese su viaje a xxxx. El autobús salía a las 23. Le envíe dos días antes a Juan, para saber si ese día podría estar en esa misma estación a las 23.30. Tuvo que hacer un pequeño cambio, pero sin duda me dijo que allí estaría y que estaba muy nervioso por lo que iba hacer. Estuve por plantearle que viniese a casa y cogiese las maletas a mi pareja y nos acompañase como criado hasta la estación. Pero como he comentado antes la discreción era para el un punto muy importante.

Llego a la estación y allí le veo a el, en la puerta del metro. Nos saluda a mi y a mi pareja con una inclinación de cabeza. Cargo las maletas, doy los besos a mi pareja y le digo adiós, quedándome triste y esperando el día en que le vuelvo a ver. Lo se soy un romántico!, que le vamos hacer. Me di la vuelta y allí estaba el cual perro, delante de un hueso, babeando y deseando jugar. Me acerque le di la mano y le dije “¿estás preparado?” y me contesto “lo estoy”. Me quite el guante de cuero, le acerque la mano y me dio lo que habíamos acordado. 

Fuimos hacia los baños, pero estaban todos vacíos, solamente había personas que lo usaban para lo que lo tenían que usar. Los recorrimos varias veces, sin resultados. Asique, mi mente perversa se puso a maquinar, le dije que esperase en uno de los baños con la puerta cerrada, y entrase quien entrase no le abriese la puerta, si no era yo. En la entrada de los baños había dos chicas vestidas de góticas, que me habían sonreído cuando vieron que había dado una bofetada a Juan. Asique me acerque a ellas lo mas cortésmente posible y con mi mejor sonrisa. Las dije que si sabían lo que era el BDSM, afortunadamente si lo sabían, asique no tuve que contarles mucho mas. Se llamaban Julia y Marina, 23 y 28 años. Planeamos que ellas se metiesen en unos baños de mujeres y que cerrasen las puertas. Fui a avisar a Juan, y le dije “ya te he encontrado un regalito”, el me sonrió y me dijo “Gracias, confío en ti, pero ya estaba desesperado”. Fuimos al baño de las chicas (que gracias a Dios estaba vacío, ese era uno de mis miedos que entrase alguna mujer y nos “chafase el plan), el extrañado le dije que se pusiese de rodillas, le puse un antifaz y me saqué de mi mochila una peluca rubia, se la coloque lo mejor que pude y le puse un par de pendientes de pinzas.

El estaba asombrado, nunca le había feminizado, aunque en alguna ocasión habíamos hablado de que a el le daba morbo el tema. Con esas “pintas”, llamo a las puertas donde estaban las chicas, y las digo “chicas aquí tenéis a la zorra mayor de Madrid, que viene a los baños a comer pollas de machos”. La amiga de Julia no pudo contener la risa, pero julia si se lo tomo mas enserio. Le dije “ves se ríen de ti, no me extraña, eres una escoria” “Chicas ¿Qué creéis que debemos hacer con una escoria?” Y Julia me dijo “tratarla como tal”. Y empezaron a humillarle y a escupirle, tal y como había hablado con ellas previamente. Estuvieron jugando con el un rato, creo que ellas se lo pasaron pipa, hasta que pasó el tiempo que acordé con ellas. Yo estaba en la puerta de la entrada del baño, bloqueándola, por si quería entrar alguien “abortar la misión”. Afortunadamente salió todo bien. Se fueron las chicas las di las gracias, y yo le llevé a Juan al baño de los chicos que estaba al lado. Y según caminaba me decía “Eres un cabrón, me encantas”. Yo esbocé una sonrisa de satisfacción, podría decirse que un miniorgasmo. No imaginaba que saldría todo así de bien y alejop. Sé que lo estás leyendo “Juan” a mi también me encantó, me lo pase de vicio en el baño de las mujeres y con lo que vino después. 

Como siempre me toco hacer a mí de cazador. Le dije que cuando tuviese a la presa, chascaría los dedos. Paciencia, paciencia, no llegaba nadie. Yo me acordaba que en mis tiempos cuando hacia cruising era mucho mas fácil esto e cazar, estabas un rato y ya te venía la presa. No se si seria por la hora o por que, el caso es que ya estaba dudando de que aquello fuese un sitio de cruising. Pero como dice un amigo “en Madrid todo árbol y baño es un sitio de cruising”. Por fin entra un chaval de unos 35 años, peludete, barbita, pinta masculino, hasta el punto que yo no sabía que entendía. Se pone en un urinario lejos, nos miramos, y nos enseñamos las pollas duras como piedras. El chaval se va colocando poco a poco mas cerca de mi, mientras va esbozando una sonrisa de golfo que me encantó. Empezamos a jugar, y al poco le digo, “oye tengo ahí a un amigo, ¿te gusta que te la coman? Tiene una boca que lo vas a flipa chaval. Pero tú no te asustes por nada de lo que pase, sígueme el rollo”. Chasco los dedos y se planta Juan, un hombre de 50 años, con una peluca rubia y andando como si fuese por un pase de modelos (mi Juan tiene mucho “arte”) le suelta un “hola” con una voz masculina. Y le digo a Juan, a mis pies, lámeme los zapatos mientras este tío y yo nos magreamos. Dicho y echo. El chaval, estaba atónito, no sabía donde meterse, a mi supongo que hace años me hubiese pasado igual. Hizo un gesto encogiéndose de hombros, y frunciendo el ceño, como queriendo decirme “y esto”. Yo le miré, le sonreí y le dije “tu disfruta”. Seguí magreándome con él, y va y me suelta “oye no decías que tu colega la comía de vicio, pues todavía no lo he comprobado jeje”, y le solté “si pero para eso le tienes que echar la moneda”, “¿Cómo?”, “si claro, el te saca la lengua, y tu le escupes”. Juan me miró, y soltó un bufff, abrió su boca, y el tío le lanzó un lapo en toda la lengua. Juan lo saboreaba como un caramelo. Empezó a lamerle los huevos y subió hasta el nabo, lo saboreaba con placer, por fin tenia uno de sus premios. 

Hasta que… “Corre corre que entra alguien”, aquello fue una estampida jeje. Cada uno nos colocamos en nuestros puestos. Entró un chaval rapado, con una carpeta al brazo, se sacó su nabo y empezó a orinar. A esto que me suelta el otro chaval, “oye tenías razón tu colega la come bien, aunque es lo más flipante que me ha pasado en la vida”. El rubiales mira hacia nosotros, se sonríe y empieza a ponérsela dura, quizás porque nos había escuchado hablar. Empezamos a magrearnos de nuevo, y el chaval se acerca. En principio le hacia ascos a Juan, pero poco a poco fue entrando en el juego. Y les dije que “os gusta la putita de mi colega” y cosas por el estilo para ir humillando a Juan, y haciendo que ellos se sintiesen cómodos, incluso uno de ellos le pegó bofetaditas. El rubio esta a punto de correrse y se separa para hacerlo en el suelo, y le digo “ah ah, que va, en su cara, que creo que se lo ha ganado”. La cara de sorpresa de el fue genial, pero le gustó la idea porque inundó la cara de Juan de lefa, que soltaba a chorros entre gemidos medio reprimidos. El otro chaval, soltó “buf que morbazo”, empezó a pajearse mas rápido y me dijo “¿puedo”, a lo que le espeté “no puedes, debes”, y volvió a bañar la cara de Juan. 

Se guardaron las poyas, dieron un gracias, una palmadita y se piraron. Juan me miraba con cara de satisfacción,  y le dije “que estas contento eh, seguro que es lo mas morboso que has hecho en tu vida cabrón. Ale ahora descarga tu, que te has portado muy bien”. Sigue pajeándose mientras que yo le digo cosas, y le humillo, le cojo de la boca, le hago que lama mi mano, hasta que por fin se corre, pegando unos bufidos increíbles. Y al rato poniendo una cara de asco por la lefa que tenia encima y machando a lavarse. “Damos por terminada la sesión”.

Me suelta mientras se esta lavando “ha sido la ostia, tío muchas gracias. Lo de las tías no me lo esperaba, has sido un carbón jeje, pero me ha encantado y luego ya…” Mientras estaba contándome esto y saliendo del baño nos encontramos a nuestras amigas riéndose con una risa nerviosa y las manos en la cara. Las digo, “hola, ¿que os pasa? Ya nos vamos Jejeje”, y me suelta Julia, “mira ahí” y me da media vuelta acercándome al baño, “ese espejo de ahí arriba hace reflejo en el espejo del lavamanos, y hemos estado viendo todo lo que habéis estado haciendo. Tío eres la caña, estas flipao, eres el puto amo jeje”. “Vaya asique teníamos espectadoras jeje, espero que os haya gustado, para otra vez entráis y lo veis en primera fila y no desde el gallinero. Y si tienes razón soy el Amo”. Estuvimos hablando un poco sobre la libertad sexual y como la gente reprime sus instintos y fantasías, hasta que ya nos despedimos de ellas. Juan me acompañó hasta el metro y allí nos despedimos también, y de nuevo me suelta “gracias tío, ha estado genial”.



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Para las fotos como para este relato he pedido permiso a la persona que par-ticipa en él. Nunca publico nada sin el consentimiento de los que participan en las sesiones. Los datos están modificados para que la persona permanez-ca en el anonimato, por eso mismo tampoco muestro las caras.

sábado, 5 de diciembre de 2015

PISAR LA COMIDA

Realmente es entretenido, consiste en arrojar comida al suelo y pisarla, para que el individuo pueda comerla, con el fin de humillarlo. Pisar la comida es un acto dominante del ama para humillar al sometido, pero nada más vejatorio, que obligarlo después a comerla y a limpiar los restos con su lengua. Se puede hacer con zapatos/botas o con los pies, la sensación es diferente tanto para el dominante como para el sumiso. El primer caso da una sensación de dominación, puede despues lamer la comida de las botas lamiendolas del suelo, y en cuanto al sumiso creo que es mas humillante, especialmente les gusta a los adoradores de botas. El pisar descalzo es menos humillante, el dominante siente la sensación de pisar la comida (es muy agradable en si), es mas higiénico para aquellos preocupados por las enfermedades que pueda transmitir esta práctica (aunque yo siempre labo las botas), y creo que es ideal para quellos que les molan los pies. La sensación de la lengua al rebuscra de comida por los pies es muy agradable, a la vez que humillante para el sumiso.  La expresión corporal del amo y su vocabulario, son fundamentales para aumentar o disminuir, la intensidad de las sensaciones obtenidas durante la sesión.

viernes, 4 de diciembre de 2015

HUMILLACIÓN


La humillación es una herramienta básica en el bdsm, pero una herramienta que no se puede tocar. Siempre es realizada desde el Dominante hacia el sumiso/a. Pueden ser de tipo mental (generalmente de tipo oral), físico (por posturas o acciones). Pueden ser públicas o privadas. Suele ser una vergüenza asumida para magnificar el poder del Amo/a mediante la exposición o la degradación de un sumiso de una cierta forma.

La humillación por otro lado es muy relativa, para mi lo que me puede ser humillante para alguien, para otro puede no serlo. Tengo un conocido, que el mero echo de tratar a un camarero de tu lo hace como una humillación, ya que “de usted” solo se trata a los que son como el. Esta simple acción que a muchos les asombraría, sucede en la vida real, lo mismo puede aplicarse en los juegos.

La humillación es una herramienta valiosa, tanto para que el Dominante se afirme en una sesión como para que el sumiso se reafirme en su entrega. Un compañero de juegos me dijo una vez que la humillacion es el bondage de la mente. Puede aplicarse de muchas formas tal y como he comentado, de echo me gustaria hacer algunos articulos sobre el tema para el blog. La humillación puede ser algo muy agradable para el sumiso, ya que refuerza su sentimiento interior de entrega y disponibilidad hacia su Amo o Ama, pero también puede ser algo poco placentero si así lo desea el dominante.