jueves, 28 de enero de 2016

Sesión Luis, rasurado anal y genital


Luis 43 años y estatura media. Cuando lo conocí yo tenía 23 y el 34, fue mi primer sumiso estable en ir a locales. Recuerdo que una de las prácticas que más me gustaba era ponerme en un sling y que el me comiese los pies, era una auténtica delicia. Desde aquel entonces nos hemos estado apoyando mutua-mente, y a veces más cercanos y otras más en la distancia como todas las amistades. 

El otro día me comentó que quería ir al Organic con el culo sin pelos. Que se lo había intentado quitar el y no pudo, asique se lo comentó a su pareja, recibiendo una negativa. Esta se produjo porque no le apetecía a su novio que el estuviese follando por ahí, pues como bien le dijo “que quieres que te afeite el culo para ir a follar por ahí no… pues que te follen”. 

Afeitar no es uno de mis fuertes. Creo si mal no recuerdo que nunca he afeitado a un esclavo. Lo más que he hecho es pasarles la máquina de afeitar por todo el cuerpo. Y es que a mí me gustan los hombres con vello, por un lado, estéticamente es más hermoso y por otro es símbolo de virilidad y que mejor que dominar a un hombre, en lugar de a una anguila. Lo que, sí que he hecho y muchas veces es rasurar el pelo de la cabeza, de echo me parece mucho más humillante que raparse la zona genital y el culo. De hecho, es una cosa que hacían en la mili y en los campos de concentración, y su idea era quitarles sus rasgos personales y conseguir alienarles.

Nada más llegar nos abrazamos, hablamos de nuestras cosas, y le pregunte si le apetecía meter morbo a la hora del afeitado, así como una serie de fotos para ponerlas en su perfil (como me consta que ha he-cho). Asi que lo primero que hizo fue como no comernos los pies míos un 43 y los de mi pareja un
49. Nosotros dos levantados y el agachado, disfrutando los tres. Mi pareja y yo besándonos acariciándonos, y sintiendo como esa lengua estaba disponible para nosotros. Después de un rato, le dije que se quitase los pantalones. Cogí su cuchilla de afeitar y le fui depilando los genitales. Le comenté lo mismo, que a mi unos genitales, si hay posibilidad que tengan vello me gustan con él, y que no me parecían una sumisión. Mientras le afeitaba estuvimos debatiendo la idea. Solo hay una idea que medio me convenciese, que es que en el antiguo Egipto y Grecia a las prostitutas se las rasuraba para diferenciarlas del resto de mujeres. Y esto claro más que de un gesto de humillación, seguramente se trataba de una práctica higiénica. Además solo es un tema cultural, en la amazonia el pelo es un vínculo con la pachamama (madre tierra).  Se le puso morcillona un par de veces, pero vaya lo fui solucionando con golpes en los huevos o un “uis lo siento te he cortado, es que claro como el rabo se te está poniendo duro, no me deja ver”. 

Le llevé a la ducha para limpiarle la espuma que pudiese quedar. Le sequé el cuerpo y le di un lapazo en su pecho extendiéndoselo por encima mientras le miraba a los ojos. Le puse tumbado en la camilla con las patas hacia arriba para poder ver mejor el culo. Realmente en esa zona lo único que quería quita era alrededor del ojete, asi que fue muy fácil y rápido. Le estuve dando después un masajito en el culete, mirando que no quedase ningún pelo. Y después le dije que se diese la vuelta, me eché espuma en la mano y se lo estampé en el culo, “ahora vas y te lo limpias”. Algo de humillación le tenía que meter a Luis, sino sé que no se iría igual de feliz, y puede que a mí también me gustase menos. Después le hice una marca con la cuchilla de afeitar quitándole un poco de vello a la altura del final del sacro. Una especie de marca para que recuerde que una vez fue mío. 

Por supuesto rapar forma parte no solo del morbo “shave” sino puede ser una práctica de modificación corporal. Si a un Amo, un sumis@ le gusta afeitado o cree que así va a ser un símbolo de sumisión, ya está tardando en hacérselo desde luego. Es interesante no solo como juego mientras se le está afeitando, sino que también después. Se le puede humillar diciéndole que tú has conseguido arrebatarle el pelo. O incluso como juego mental de posesión, haciendo que cada x días se rape por orden tuya. 

A mí por ejemplo me gusta que un esclavo me rape la cabeza, sentir la sensación de la máquina, agarrar al sumiso de los huevos, darle golpes, tirarle de sus pelos, o prepararle un castigo si por lo que sea me deja mal afeitado o me hace daño. Después ellos se encargan de limpiarlo, me acuerdo la primera vez que lo hice con un sumiso, le pedí que limpiase todos los pelos de mi cuerpo con su lengua y después se enjuagase con agua, fue una pasada, que algún día tendré que repetir. Generalmente he ido rapado desde los 18 años, asique para mí es un “servicio” que me facilitan los sumisos. Cuando he tenido pareja, siempre les pido que me lo corten ellos, y entonces se convierte todo más vainilla, con caricias, miradas tocamientos, y bueno puede que sexo si se portan bien.


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Para las fotos como para este relato he pedido permiso a la persona que participa en él. Nunca publico nada sin el consentimiento de los que participan en las sesiones. Los datos están modificados para que la persona permanezca en el anonimato, por eso mismo tampoco muestro las caras.

4 comentarios:

  1. ¡Joder, un 49!

    Me ha parecido muy interesante esta sesión y eso que también soy muy fan del vello y nunca me he rapado porque creo que no me quedaría bien. Lo máximo ha sido llevar los laterales rapados.

    Abrazotes.

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    1. jaja, si un 49. Haces muy bien, no debes depilarte jeje, yo como tu soy muy fan del vello como dices.

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  2. No sabia que prefieres ls genitales con vello. Me lo dejare. A mi Ama lo que me impone es que me rasure bien el culo. No esta dispuesta a utilizar su strap-on si hay un solo pelo y también quiere que me ocupe de rasurar sus dos agujeros. Pero nunca me a dicho sus preferencias, vellosas o rasuradas de mis genitales. Ahora dejare crecer el vello en torno a mi polla y mis huevos, que espero haya crecido algo antes de nuestro próximo encuentro.

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    1. Ni si ni no, en tu caso pensaba que era una entrega a tu Ama. Amba cosas tienen su gracia, con pelos y rasurado.

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