Fue una sesión con Rudolf 35 años, él ya ha relatado su punto de vista de la sesión, la cual creo que es muy interesante y que colgué en su día en este enlace: http://dominusjaime.blogspot.com.es/2016/02/sesion-con-rudolf-en-despoiler-su-vision.html Asique habrá cosas que complemente de su relato.
A través de internet, me enteré que existía un local que se llama Despoiler, en principio no me inspiraba confianza (luego tengo que decir que me encantó). Había una fiesta en donde se hacía unos juegos de fuego y BDSM, y como hacía tiempo que no jugaba con este “elemental” pues decidí ir para refrescar-me. Igualmente decidí buscar un sumiso para poder acudir a la fiesta con él. Según el cartel aquel que lo quisiera podía después practicar con el fuego. Pues bien, no encontré ningún sumiso para poder ir, a to-dos les daba miedo el tema del fuego, a pesar de que es un juego que si se hace bien no tiene ningún riesgo. Aun así fui al local con algunos juguetes que suelo usar en mis sesiones de fuego, quien sabe si allí encontraba algún sumiso/a que ya conociese, pero no hubiese pensado en el para este juego.

Me pedí algo y me puse a esperar a que llegase la gente. Mientras leía y contestaba a la gente en el wasap, Facebook y gmail. Empezó a entrar gente y entre ellos veo que entra una persona con la que ya había jugado antes. Nos intercambiamos miradas, dejando que el me entrase. Me sorprendió porque me entró por una aplicación del móvil. Asique me pareció perfecto, porque de esa forma podía pedirle permiso por escrito para hacer una sesión y tomar fotos, y hablar sobre limites, para ver asta donde podía ir con el. Al rato le digo que se venga al sitio donde estoy. Le empecé acariciar, y hablar mirándole a los ojos. Una vez que ya había aceptado tener la sesión le puse un collar. En ese momento llego una pareja, con la que ya había coincidido en otro local. Me parecen dos personas estupendas y que llevan de una forma muy seria su forma de vida BDSM. Estuvimos hablando de diversas cosas, mientras que sabía que Rudolf, estaba esperando a que jugase con él, esa sensación de espera me encantaba, a la vez que deseaba jugar con el. Cuando se fueron, le atuse la cabeza dándole las gracias por esperar. Y como premio hice que me limpiase las botas con su lengua, así como los pantalones de cuero.

Nos fuimos a beber algo a otro lado, y cuando vi que uno de los futones estaba libre le llevé allí. Hice que se pusiese a cuatro patas, le humille un poco y después le di mi rabo hasta que conseguí hacerle un me-dio gaguing. Le tumbé boca arriba y le puse un chupete. En su caso para que fuese más humillante. Él estaba disfrutando como un niño chico, y más aún cuando saqué un pintalabios y puse en su pecho: ríete de mí. Con eso además de humillarle quería animar a la gente a que le humillasen. Le ate un rato en una zona de baile, para que pudiesen reírse de él si querían, y para que se sintiese solo. En ese momento fui a la zona de las camas, y allí estaba la pareja que me había dicho que si me unía. Les miré como jugaban, y ellos me lanzaron una sonrisa y me hicieron un gesto para que me uniese. Hablamos un rato mientras yo les acariciaba a los dos, una pareja encantadora a cada cual más atractivo/a. Acordamos que me comportase con ellos como corneador, humillándole a él como cornudo y a ella tratándola como una puta. Sinceramente me había esperado una propuesta mucho más vainilla. Les pedí que nos cambiásemos al otro lado para poder ver al sumiso por el espejo, por si pasaba algo desagradable. Estuve jugando con su mujer, mientras el miraba a cuatro patas, y cuando se quería acercar le separaba con mi mano. Le dije mira ahora aprende cornudito, y usé mis manos en el coño de ella, empezó a gemir mien-tras yo le masajeaba los genitales, y ya comenzaba a babear. Esas babas las iba pasando con mi mano por la cara de el, e hice después que me lo limpiase con mi mano. Al rato veo que un travesti se acerca al sumiso y juega con el. Cogí la cabeza del cornudo y se la puse en la pelvis, para que viese un primer plano de como ya no mi mano sino mi pene entraba dentro de la vagina de su mujer. A cada embestida le empujaba también a el contra el vientre de su mujer, mientras iba diciéndole cosas que suelen decirse en los juegos cuckold. Llegó un momento en el que el se corrió sin tocarse. Le pregunte a el si estaba bien, y que, si seguíamos y el me dijo “por favor, sera un placer ver como sigues haciendo jadear a mi mujer como hacía tiempo que no la veía”. Asique me dispuse a seguir dando placer a su mujer, hasta que con-seguí que corriese que entre mis manos y mis genitales ella dos veces, y ya en una tercera terminamos casi los dos a la vez. Les di las gracias, y besos a los dos.

Me quede un poco más con la intención de reposar, disfrutar de lo que había pasado. Una travesti se acerca, hablamos amigablemente, y después voy hablando con otra gente. Al rato subo a la zona de relax, y allí estaba la otra pareja que había visto al principio jugando de nuevo. Estuve viendo como jugaban, el tío que hacía de activo, era un machazo peludo precioso, y ella, era un travesti precioso, un cuerpo delicado, afeitado, con un rabo muy grande pero también con un chochete precioso y unas tetas no menos hermosas. Estaba disfrutando de ver como jugaban hasta que me animaron a participar. Y estuvimos jugando los tres. Sin duda es una cosa que recomiendo el jugar con una travesti, al igual que a cualquier tío hetero le aconsejo que juegue con un hombre o a uno homo con una mujer. Fue una química muy buena entre risas y gemidos. Terminamos bañando con nuestro semen la cara de aquella chica. Bajamos los tres abajo, a limpiarnos, y me preguntaron “¿te vas ya?”. Si creía que era la hora de irme, ¿pero quién es capaz de irse de un paraíso? Había sido una de las noches más completas en mucho tiempo. Terminé a las 2, me di un paseíto fresco desde plaza de España a Lavapiés. Y cuando llego a casa, me estaba esperando mi pareja, le encuentro con un vídeo porno y masturbándose… “mi vida quieres que te ayude” … la noche no había terminado.
Para las fotos como para este relato he pedido permiso a la persona que participa en él. Nunca publico nada sin el consentimiento de los que participan en las sesiones. Los datos están modificados para que la persona permanezca en el anonimato, por eso mismo tampoco muestro las caras.
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